¿Por qué fracasan las conferencias de diseño?

Ir a una conferencia de diseño puede responder a muchos motivos diferentes y todos igual de válidos: no existe una única respuesta correcta. Algunas personas asisten para ver al referente que más admiran, aprender algo desconocido, disfrutar de una velada inolvidable, consolidar relaciones duraderas o encontrar trabajo; otras, para salir de su zona de confort, enfrentarse a desafíos, cambiar su modo de pensar, o, simplemente, sorprenderse. Sin embargo, por muy idílicas que suenen estas pretensiones, la realidad está lejos de ser perfecta y muchas de las conferencias de diseño fracasan estrepitosamente. ¿Por qué sucede esto?

Las conferencias de diseño fracasan. Puede parecer un planteamiento tajante (incluso radical) pero es así. Y lo hacen por distintos motivos: uno, no hay condiciones dignas de networking que fomenten el crecimiento de la comunidad; dos, las charlas a menudo son superficiales, impersonales y estáticas, y encorsetadas a la demostración de porftolios o ventas desde el escenario; y tres, los eventos creativos han dejado de asombrar o sorprender. ¿Cuál es, a fin de cuentas, el verdadero objetivo de las conferencias de diseño? Repensar su funcionamiento, planteamiento y estructura resulta clave para entender sus derrotas y esbozar nuevas soluciones para salir del atolladero.

Aunque sería tentador echarle la culpa a alguien, el fracaso de las conferencias de diseño está estrechamente vinculado a los tres agentes que intervienen en ellas: la organización, el público y los y las ponentes. 

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