OpenAI no quiere ser solo ChatGPT: quiere acompañarte de la mañana a la noche

Durante dos años, ChatGPT ha sido para millones de personas la puerta de entrada a la inteligencia artificial. Una herramienta que empezó como un chat curioso capaz de redactar textos o responder dudas, y que se convirtió en asistente de estudio, oficina o incluso aliado creativo. 

Hoy OpenAI ya no se ve como una simple aplicación de conversación. Su ambición es mayor: ocupar la interfaz de nuestra vida digital. Lo que ahora hacemos saltando entre plataformas —buscar información, trabajar, formarnos, entretenernos o relacionarnos— la compañía quiere concentrarlo en su propio ecosistema. Y para ello prepara tres apuestas principales: un portal de empleo y formación en IA, un navegador con agentes que actúan por el usuario y una red social basada en creaciones generadas con ChatGPT. A esto se suma un guiño al ocio y la cultura: una película de animación experimental (Critterz) y una alianza con Mattel para llevar la IA a los juguetes.

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