Jungle presentó ayer en Madrid una compañía que reúne a Move, Redbility, Lúcid e Invisible bajo una dirección común. La operación plantea un cambio en la forma de organizar los servicios creativos: situar el diseño en el origen de las decisiones empresariales y conectar desde ahí la investigación, la estrategia, las marcas y los productos.
Jungle presentó en sus oficinas de Madrid Jungle Design Industries. Cuatro firmas que ya pertenecían al grupo pasan a trabajar dentro de una misma organización. La propuesta, sin embargo, va más allá de reunir especialidades o ampliar el catálogo de una agencia: pretende que el diseño intervenga donde se decide qué debe hacer una empresa, para quién y con qué propósito.
Dirigida por Jaime Bisbal, la compañía reúne a un centenar de profesionales de Move, especializada en branding; Redbility, en diseño digital; Lúcid, en diseño industrial y de servicios; e Invisible, en investigación, estrategia y futuros. Las cuatro firmas sumaron una facturación de 12 millones de euros en 2025, según Jungle.
La reorganización responde a una práctica habitual del grupo: los proyectos requerían la participación de varias compañías. Una web podía necesitar identidad, animación, contenidos o comercio electrónico; una dificultad detectada en una pantalla podía proceder de cómo estaba organizado el servicio. Los problemas desbordaban las fronteras empresariales.
«No es una fusión, no es una integración, es una refundación». La diferencia está en cuándo se encuentran las disciplinas y qué responsabilidad comparten: «Lo que cambia ahora es que muchas miradas diferentes, cada una con años de oficio, piensan juntas desde el principio».
Durante la presentación conocimos la nueva forma de operar: «Dejamos de sumar servicios para funcionar como un sistema único, capaz de acompañarte desde la pregunta más estratégica hasta el producto final». La intención es mantener una mirada común durante todo el proceso, desde la investigación hasta aquello que finalmente utiliza una persona. Una cultura del diseño que oriente la estrategia y las decisiones, además de los resultados visibles.
El diseño donde se toman las decisiones
Agustín Vivancos, fundador y CEO de Jungle, aborda esa transformación en un texto firmado junto a Rebeca Queimaliños, responsable de comunicación: «La tecnología ha disuelto las categorías con las que ordenábamos el trabajo: lo físico y lo digital se mezclan, el producto se convierte en servicio y la marca lo permea todo». Su diagnóstico cuestiona que las empresas todavía organicen el diseño por compartimentos.
Vivancos recordó la transformación de Stelton en los años sesenta. Peter Holmblad, incorporado en 1963 como responsable comercial, entendió que la compañía debía desarrollar diseños propios para diferenciarse entre los fabricantes de piezas de acero inoxidable para la mesa. Su colaboración con Arne Jacobsen dio lugar a Cylinda-line, lanzada en 1967.
Aquella decisión cambió lo que Stelton podía ofrecer y el lugar que ocupaba en el mercado. La referencia explica la aspiración de Jungle: convertir el diseño en un criterio capaz de transformar la propuesta de una empresa y su manera de competir.
La jornada contó también con Lou Downe, cuya trayectoria incluye la dirección de diseño y estándares de servicio del Government Digital Service británico; Xènia Viladàs, especialista en diseño de negocios y servicios; y Anxo López, vicepresidente de diseño en Santander.
La conversación abarcó la Administración pública, el asesoramiento empresarial y la banca. Downe introduce una consecuencia muy concreta: «Atribuimos a su torpeza lo difícil que resulta utilizar servicios que, en realidad, hemos diseñado mal». El diseño afecta así a la relación entre las organizaciones y las personas, y exige revisar también lo que ocurre detrás de una interfaz.
Con motivo del lanzamiento, en Gràffica pudimos entrevistar a dos de sus fundadores sobre la responsabilidad de llevar el diseño a la dirección empresarial. «Pero esa silla no se hereda ni se reclama por superioridad moral. Hay que ganársela», advierten. Reclaman sensibilidad para detectar lo que otros no ven y solvencia para comprender las finanzas, las operaciones y los riesgos.
En declaraciones para Gràffica, también amplían la discusión sobre el valor: «Hay un valor que se ve rápido, en el precio, en la preferencia, en el margen. Y hay otro que tarda más en aparecer: la confianza, el orgullo de un equipo, lo deseable y memorable que es una marca». Proponen medir efectos concretos, como el tiempo necesario para realizar un trámite o las incidencias que llegan a atención al cliente.
La conversación recupera además su dimensión cultural: «Cada objeto, cada aplicación y cada servicio público moldea nuestros hábitos y nuestra forma de convivir». Podéis leer la entrevista completa en Gràffica, donde abordamos también el futuro de la profesión y la convivencia entre disciplinas.
Preguntar antes de producir
Jaime Bisbal resume el propósito de la compañía en esa misma publicación: «Venimos a diseñar con vosotros las preguntas que merecen la pena. Y después, a resolverlas». El planteamiento sitúa el trabajo antes de la ejecución del encargo, cuando todavía es posible cuestionar qué necesita realmente el cliente.
Stef Silva, socia de diseño estratégico, lleva esa reflexión al propósito de cada intervención: «Solo porque hoy podamos hacerlo todo, ¿debemos hacerlo?». Stef insistió durante la presentación en dos preguntas, «¿Para qué?» y «¿Para quién?», que vinculan la capacidad de producir con la responsabilidad de decidir qué aporta valor. «Es el momento de hacernos nuevas preguntas, para vislumbrar nuevos escenarios».
Ese horizonte obliga además a observar cómo cambian los consumidores. La generación Z ya participa del mercado y la Alpha planteará nuevas expectativas. Anticiparlas requiere investigar sus hábitos, sin proyectar sobre ellas los criterios de quienes hoy dirigen las empresas.
Jungle Design Industries da forma empresarial a una idea con recorrido en la profesión: el diseño puede intervenir en la definición del negocio. Su lanzamiento apunta a una evolución de los servicios creativos hacia estructuras que piensan y construyen conjuntamente. El cambio de modelo que propone empieza ahí: dar al diseño capacidad de decisión y acompañar a las empresas cuando necesitan imaginar qué pueden llegar a ser.
