Primero dejamos de comprar discos y películas. Después llegaron las suscripciones al software y aprendimos a pagar cada mes por herramientas que antes adquiríamos una vez. Ahora el modelo empieza a extenderse también al hardware. Epson acaba de presentar una nueva generación de impresoras conectadas capaces de controlar el consumo y enviar tinta antes de que se agote, una fórmula que convierte una tarea tan cotidiana como reponer cartuchos en un servicio recurrente y que apunta hacia un cambio más amplio en nuestra relación con la tecnología.
Quedarse sin tinta justo cuando hace falta imprimir algo urgente es una de esas pequeñas frustraciones que los fabricantes llevan años intentando resolver. La propuesta de Epson pasa por eliminar directamente esa preocupación. Sus nuevos modelos WorkForce, dirigidos a pequeñas empresas, oficinas domésticas y profesionales que trabajan de forma híbrida, están preparados para utilizar ReadyPrint Flex, un servicio de suscripción que supervisa los niveles de tinta y envía automáticamente nuevos cartuchos antes de que se agoten. Para impulsar su adopción, la compañía ofrece seis meses gratuitos a nuevos clientes en determinados planes.