El estudio Clase firma el naming y la identidad visual de la iniciativa impulsada por el Gobierno de España dentro del Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior 2026-2028, una marca pensada para representar la diversidad cultural española en escenarios internacionales.

España Cultura Viva nace como una marca cultural para la acción exterior. Un sistema destinado a acompañar programas, actividades, colaboraciones e iniciativas culturales españolas en contextos internacionales. Detrás del proyecto está el Gobierno de España, dentro del Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior 2026-2028, y detrás de su naming e identidad visual está Clase, el estudio barcelonés que resultó ganador del concurso promovido por Acción Cultural Española.
¿Cómo construir una identidad común para una cultura que no funciona como un bloque compacto, sino como una constelación de lenguas, territorios, disciplinas, memorias, industrias y escenas contemporáneas? ¿Cómo proyectar una idea de España en el exterior sin caer en el tópico, la postal o la síntesis excesiva?

El nombre mantiene el español como lengua de presentación internacional y evita recurrir a una traducción neutra que diluya el carácter del proyecto. Cultura Viva remite a una cultura en transformación, construida entre patrimonio y contemporaneidad, transmisión e innovación, tradición y ruptura. La fórmula no intenta fijar una definición cerrada de lo español, sino presentar la cultura como algo activo, en circulación, capaz de moverse entre Goya y Almodóvar, entre Sorolla y Cristina García Rodero, entre el flamenco, la danza contemporánea, el cine, la música, el arte digital o la creación editorial.
Una identidad para ordenar un ecosistema amplio
El Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior 2026-2028 pretende reforzar la presencia internacional de los sectores culturales y creativos españoles, mejorar su coordinación institucional y aumentar su capacidad de conexión con públicos, mercados e instituciones de otros países. La identidad fue presentada oficialmente el 29 de mayo de 2026 en el Instituto Cervantes de Madrid durante el acto de lanzamiento del Plan, presidido por Pedro Sánchez junto al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
La nueva marca visual se sitúa en ese punto de cruce entre política cultural, diplomacia pública y diseño gráfico. Una identidad institucional de este tipo opera en muchos soportes, escalas y situaciones: desde presentaciones oficiales hasta programas culturales, materiales audiovisuales, piezas editoriales, señalización, comunicación digital o colaboraciones con agentes culturales en el exterior.

La C de Cultura se transforma en una forma circular que actúa como núcleo gráfico. Desde ahí se despliega un lenguaje visual basado en la idea de irradiación, expansión, pulso y movimiento. La marca no se limita a un logotipo estático, sino que propone una estructura flexible, capaz de convivir con imágenes, archivos, obras y referencias muy distintas.
La gama cromática combina rojo, negro y amarillo. Son colores inevitablemente asociados al imaginario visual español, pero tratados desde una lógica más contemporánea que folclórica. El rojo aporta energía y presencia; el negro introduce precisión y contraste; el amarillo funciona como punto de luminosidad.
La cultura como marca pública
Durante mucho tiempo, la imagen exterior de España ha estado condicionada por el turismo, el patrimonio, la gastronomía o ciertos códigos reconocibles de la cultura popular. España Cultura Viva intenta desplazar el foco hacia una lectura más amplia de las industrias culturales y creativas, donde tienen cabida tanto los grandes nombres de la historia del arte como las prácticas contemporáneas, los lenguajes audiovisuales, la música, la danza, el diseño, la arquitectura, la fotografía o la creación digital.

La selección de referencias empleadas en las aplicaciones del proyecto apunta en esa dirección. En los créditos aparecen nombres y obras vinculados a Goya, Sorolla, Tàpies, Català-Roca, Cristina García Rodero, Pedro Almodóvar, Estibaliz Urresola, Silvia Pérez Cruz, Maria Arnal, La Veronal, Yerai Cortés o el Ballet Flamenco de Andalucía, entre otros.
El proyecto también plantea una cuestión especialmente relevante para el diseño institucional contemporáneo. Las marcas públicas ya no pueden limitarse a representar administraciones; deben construir sistemas de relación. En este caso, el reto es todavía mayor porque la cultura española no pertenece a una sola institución ni a una sola disciplina. La crean artistas, editoriales, productoras, compañías, museos, festivales, diseñadores, archivos, espacios independientes y comunidades culturales muy distintas entre sí.

España Cultura Viva intenta dar una forma compartida a ese ecosistema sin uniformarlo. Su símbolo circular funciona como punto de partida, no como cierre. La C de Cultura se convierte en centro, pero el sistema se activa por expansión. Hay algo bastante preciso en esa decisión: la cultura no se proyecta como una bandera inmóvil, sino como una energía que se desplaza, se mezcla y se transforma cuando entra en contacto con otros públicos.
Para Clase, el proyecto se inscribe en una trayectoria muy vinculada al branding cultural e institucional. El estudio barcelonés, fundado por Claret Serrahima y actualmente dirigido por Daniel Ayuso en la dirección creativa y Sandra Parcet en la dirección ejecutiva, acumula más de 30 años de trabajo en identidad, comunicación, proyectos editoriales, entornos digitales, espacios y dirección creativa. En su recorrido ha colaborado con instituciones y marcas como el Ajuntament de Barcelona, el MACBA, la Fundació Joan Miró, el Palau de la Música Catalana, el Institut Ramon Llull, la Universitat Pompeu Fabra, Roca Global, Oysho, Kave Home, Park Güell o la Sagrada Família, entre otros.











