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Elisava ha presentado en el Saló de l’Ensenyament 2026 un estand planteado no solo como un punto de información, sino como una pequeña puesta en escena de su manera de entender la enseñanza del diseño. La propuesta se aleja del formato expositivo más convencional para construir un espacio en movimiento, atravesado por imágenes, proyectos y conversaciones.

La pieza central de ese planteamiento son 37 pantallas distribuidas por todo el estand. En ellas se muestran de forma continua trabajos académicos, workshops, viajes, programas de movilidad internacional y colaboraciones con empresas. Más que acumular información, el dispositivo busca ofrecer una imagen amplia del ecosistema de la escuela y de la diversidad de prácticas que conviven en ella.
Ese despliegue audiovisual no se plantea como un mero soporte explicativo. Las pantallas introducen ritmo, superposición y una cierta idea de flujo que conecta mejor con la realidad del aprendizaje en diseño que una exposición estática. Lo que aparece no es solo el resultado final de los proyectos, sino también una manera de trabajar, de probar y de relacionarse con distintas disciplinas y contextos profesionales.

En el centro del espacio, una mesa circular organiza el conjunto y marca el tono del estand. Funciona como lugar de encuentro, pero también como gesto: frente a otros formatos más jerárquicos o más orientados al paso rápido, aquí se propone un espacio para detenerse, conversar, preguntar y compartir tiempo. La elección de una forma circular no es casual; sugiere horizontalidad y refuerza una idea de comunidad que la escuela quiere trasladar también a su modelo pedagógico.
Más allá del impacto visual, el estand intenta condensar una forma concreta de explicar qué significa estudiar diseño hoy. No tanto a través de un discurso cerrado, sino mediante una experiencia que combina información, movimiento e intercambio. En ese sentido, Elisava no se limita a mostrar su oferta académica, sino que ensaya una representación bastante directa de cómo entiende el diseño: como práctica colectiva, conectada con el entorno y abierta a múltiples lenguajes.
La producción y la instalación del espacio se han realizado en colaboración con Montaggio, especializada en diseño y producción de stands y mobiliario.














