Para aquellos creativos que se dediquen
profesionalmente al diseño gráfico tenemos una buena y una mala noticia. La
mala es que la profesión de diseñador gráfico tal cual la conocemos hoy en día,
no está lejos de desaparecer —si es que no lo ha hecho ya—. Pero que no cunda
el pánico porque la buena es que, en vez de esfumarse sin más, simplemente está
evolucionando. La única advertencia es que hay que estar preparado y dispuesto
a ir transformándose al mismo tiempo que lo hace la profesión, el sector, el mercado
y las relaciones de las marcas con la sociedad.
Precisamente en esta misma línea se posiciona
el diseñador Neville Brody quien asegura: «Estoy 100 % de acuerdo con la
afirmación de que el diseño gráfico ha muerto. Pero no significa que el diseño
gráfico no tenga potencial».
Hay diseñadores que negarán rotundamente que se haya producido un cambio de paradigma tan significativo que haya provocado que los profesionales ya no puedan desarrollar su actividad profesional tal cual lo hicieron generaciones anteriores. Y es que, esta afirmación abre una puerta que se prefiere mantener cerrada; saber que tienes que volver a aprender tu profesión prácticamente desde cero es bastante desalentador, requiere un esfuerzo importante y, sobre todo, da pereza.