Una mesa técnica seleccionará un máximo de seis finalistas, pero el cartel ganador del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2027 no lo decidirá el jurado, sino una votación popular mediante SMS. Además, se trata de un concurso totalmente especulativo: todas las personas participantes deberán desarrollar el cartel sin recibir remuneración, aunque la remuneración por el proyecto es de 14.100 euros.

El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria ha abierto la convocatoria para elegir el cartel de su edición de 2027, dedicada a «La música». Las propuestas podrán presentarse hasta el 22 de julio de 2026, a las 13.00 horas, pero la decisión final no quedará en manos de los profesionales encargados de valorar los trabajos. Una vez seleccionados un máximo de seis finalistas, será el público quien escoja la imagen ganadora mediante el envío de mensajes SMS.
Las bases establecen que una Mesa Técnica del Carnaval realizará la primera selección. Este órgano estará formado por personas relacionadas directamente con la fiesta y por profesionales del marketing, la comunicación y las artes gráficas. Entre los criterios anunciados figuran la adecuación a la alegoría de la edición, el atractivo visual, la fuerza emotiva de las adaptaciones y la capacidad para transmitir el mensaje. Sin embargo, su intervención termina al escoger las seis propuestas que pasan a la fase final.
A partir de ese momento, la valoración profesional deja de tener peso en el resultado. Los seis carteles recibirán un número mediante sorteo y competirán en una votación popular. El trabajo que acumule más mensajes será el que represente oficialmente al Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, una fiesta reconocida como de interés turístico internacional y cuya imagen se utilizará en soportes urbanos, publicaciones, medios digitales, redes sociales y diferentes acciones promocionales.
La participación ciudadana puede ser una forma legítima de involucrar a la población en su fiesta. El problema aparece cuando una convocatoria presentada como concurso de diseño termina resolviéndose exclusivamente a partir de la capacidad de movilización de cada candidatura. Las bases no combinan el voto del público con la puntuación de la Mesa Técnica ni establecen porcentajes compartidos. Tampoco reservan al jurado la posibilidad de intervenir en caso de empate o de detectar una diferencia evidente entre popularidad y calidad profesional.

El diseño convertido en una campaña para conseguir votos
En la edición anterior, dedicada a Las Vegas y celebrada en 2026, el procedimiento fue similar. Una Mesa Técnica seleccionó seis propuestas y el público escogió la ganadora mediante SMS gratuitos durante una gala retransmitida por Televisión Canaria. El cartel de Néstor Santana Benítez consiguió el 27,97 % de los votos, suficiente para convertirse en la imagen del 50.º aniversario del Carnaval.
La elección por SMS adquiere aún más relevancia por la dimensión económica y profesional del encargo. El premio asciende este año a 14.100 euros, impuestos no incluidos, frente a los 2.100 euros ofrecidos en la convocatoria anterior. La subida es considerable, aunque la cantidad no remunera únicamente la imagen principal. Incluye todas las adaptaciones que Promoción de la Ciudad solicite durante el desarrollo del Carnaval de 2027.
Quienes participen deberán presentar mucho más que un boceto. La convocatoria exige versiones verticales y horizontales, archivos en RGB y CMYK, originales editables organizados por capas, aplicaciones para mobiliario urbano, mupis, la web oficial, Instagram, Facebook y X, además de una adaptación a un programa digital con textos y fechas ficticias. El material deberá enviarse electrónicamente y entregarse también en formato físico, acompañado de impresiones y una memoria USB.
Es, por tanto, un concurso totalmente especulativo. Cada participante debe desarrollar por adelantado una parte sustancial de la campaña gráfica, asumir sus costes de producción y entregar archivos editables sin recibir ninguna compensación por ese trabajo. Solo la propuesta ganadora será remunerada, mientras que el resto habrá invertido horas de diseño, adaptación y preparación técnica para una convocatoria que utiliza el trabajo terminado como mecanismo de selección.
Tras esa inversión de tiempo, la calidad evaluada por la Mesa Técnica solo garantiza el acceso a la final. El premio definitivo dependerá del voto popular. En otras palabras, no bastará con diseñar la propuesta que los profesionales consideren más adecuada: también habrá que conseguir que sea la más votada por SMS.












