Cuando el color lo cambia todo, por Víctor Palau

No es la primera vez que se intenta. Conviene recordarlo. En 2005, el entonces portavoz del Consell, Esteban González Pons, anunció la voluntad de impulsar una nueva imagen para la Generalitat Valenciana, despojada de las referencias simbólicas existentes, referencias que algunos, es de imaginar, consideraban seguramente demasiado catalanistas.

Aquella operación, presentada bajo el argumento de la modernización, pretendía en realidad reescribir la simbología institucional. No prosperó. Los autores de la identidad vigente —Paco Bascuñán, Dani Nebot y Nacho Lavernia— reaccionaron con un escrito, se reunieron con responsables políticos y lograron frenar una iniciativa que habría supuesto un desastre simbólico. La identidad sobrevivió. El consenso también.

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