Catalina Estrada: «No te voy a mostrar mi portafolio; te voy a llevar conmigo a la selva»

La ilustradora Catalina Estrada llevará a Serifalaris una charla personal sobre color, naturaleza, raíces y emoción. Su trabajo, reconocible por un universo simbólico y vibrante, ha conectado con marcas globales como Nike, Disney o Coca-Cola, pero también con proyectos sociales donde la imagen adquiere otra dimensión.

Tu trabajo tiene una identidad muy reconocible, muy ligada a lo simbólico y a lo emocional. ¿En qué momento decidiste que ese lenguaje iba a ser tu camino y no otro?
Creo que no fue una decisión consciente, sino algo que apareció poco a poco. Con el tiempo empecé a reconocer elementos que siempre regresaban a mi trabajo: el color, la naturaleza, lo simbólico y una forma emocional de mirar el mundo.

Más que elegir un lenguaje, siento que fui dejando de alejarme de él y aprendiendo a confiar en una manera de mirar mucho más conectada con mis raíces y con la forma en que crecí viendo el mundo.

Has trabajado con marcas globales como Nike, Disney o Coca-Cola, pero también en proyectos con un fuerte componente social. ¿Cómo conviven esas dos dimensiones en tu práctica?
Para mí no son mundos separados. Ambos parten de lo mismo: crear imágenes que conecten con las personas. El trabajo comercial me ha permitido llevar mi lenguaje a muchos lugares y aprender a dialogar con diferentes contextos. Los proyectos sociales, en cambio, me recuerdan por qué hago lo que hago y qué sentido puede tener el diseño o la ilustración más allá de lo estético.

No siento que uno compense al otro; más bien se alimentan mutuamente. Muchas veces los proyectos personales o sociales terminan transformando la mirada con la que vuelvo al trabajo comercial.

Hay algo en tu trabajo que conecta con lo intuitivo, con lo casi espiritual. ¿Hasta qué punto el proceso creativo sigue siendo para ti un espacio de exploración personal?
Mucho. Aunque haya encargos, timings o necesidades concretas, sigo sintiendo el proceso creativo como un espacio de búsqueda. Para mí ilustrar no es solo resolver algo visual; también es una manera de entender cosas y, sobre todo, de observar, de escuchar y de traducir emociones o experiencias que a veces no sé muy bien cómo explicar con palabras.

No trabajo desde una idea cerrada. Ni trabajo con bocetos definidos desde un inicio. Mi proceso es más bien orgánico, y muchas veces necesito perderme un poquito para encontrar algo inesperado o incluso para abrir nuevos caminos visuales. Creo que ahí aparece lo interesante.

En Serifalaris no se va solo a escuchar diseño, se va a abrir la cabeza. ¿Qué tipo de charla vas a dar: más inspiracional, más íntima, más incómoda…?
Será una charla bastante personal. Hablaré de diseño e ilustración, obviamente, pero también de cómo las imágenes pueden construir vínculos y conectar mundos que aparentemente no tienen nada que ver.

No me interesa tanto explicar un “cómo se hace” o mostrar mi portafolio, sino compartir un recorrido y contar cómo ciertos proyectos pequeños, intuitivos o incluso improvisados terminaron cambiando mi manera de trabajar y de entender el valor de lo que hago.

Si alguien está dudando si venir al festival, convéncelo en una frase: ¿qué va a pasar en tu conferencia que no debería perderse?
No te voy a mostrar mi portafolio; te voy a llevar conmigo a la selva, con sus colores y su música, y verás cómo una imagen puede conectar mundos, unir personas y dar voz a pequeños proyectos que terminan creciendo mucho más allá de lo esperado.

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