‘Bookishness’ o la estética del libro físico

El siglo XXI está marcado por la convivencia del mundo analógico y el digital. Y esto se refleja en los libros, en su diseño, en nuestra forma de leerlos y de interactuar con ellos.

Cada vez nos atrae más la parte física de los objetos. En concreto, la de los libros. Y esto no es casual. Hoy en día, es frecuente encontrar en las librerías libros sobre libros, sobre el acto de lectura, sobre el objeto material (por mencionar algunos: The Book de Amaranth Borsuk, El infinito en un junco de Irene Vallejo, El libro tras el anuncio de su muerte de Jaime Narváez o Construir lectores de Vicente Luis Mora); y también novelas que desafían las convenciones de lectura. Durante los últimos años ha crecido el número de ferias de publicaciones y eventos relacionados con el acto de leer; y asimismo se habla más de la presencia de los libros y de la importancia de leer en papel. Todo esto (incluido este artículo) forma parte de lo que la académica Jessica Pressman bautizó en 2009 como “bookishness”. O lo que es lo mismo, un interés por el libro físico y la estética que lo envuelve.

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