Andrew Pelling muestra el lado creativo del ámbito científico

Andrew Pelling es biohacker y sus materiales favoritos para crear son los más sencillos, pues a menudo los encuentra en la basura. En este video, el científico nos presenta un interesante proyecto científico que nos muestra la parte creativa del ámbito científico.

En este video de TED Talk, Andrew Pelling expone cómo “cultiva” orejas humanas reales, sobre la base de la estructura de la celulosa que le da a una manzana su forma. De esta forma, el proceso que presenta podría usarse algún día para reparar las partes del cuerpo de manera segura y económica.

Sin duda, la conferencia es un claro reflejo de cómo la ciencia y la creatividad comparten un fuerte vínculo, ya que en este caso Andrew, gracias a la original idea de recoger desechos y “construir” una oreja humana con sus componentes biológicos incluidos, ha demostrado que la ciencia se nutre de un potente torrente de creatividad.

Sin duda, la creatividad no se aplica únicamente al campo del diseño, tal y como explica el número de la revista Graffica dedicada a la Creatividad, esta también es aplicable al ámbito de la biología y la ciencia.

Andrew Pelling

A continuación, la transcripción en español de esta conferencia, traducida por Sebastian Betti y revisada por Lidia Cámara de la Fuente:

Debo confesar algo. Me encanta hurgar en la basura de la gente. Pero no por cuestiones raras. Por lo general busco desechos electrónicos, con los que jugar en mi taller. Tengo un fetiche con las unidades de CD-ROM. Estas tienen tres motores, y con eso puedo construir cosas que se mueven. También tienen interruptores para encender y apagar cosas. Hasta tienen un bendito láser, que permite transformar un robot cool en un robot asombroso.

He construido muchas cosas con desechos, algunas bastante útiles. Pero el tema es que encuentro en los desechos la posibilidad de jugar, de ser creativo, de construir cosas y divertirme. Me encanta hacer esto, por eso es parte de mi trabajo cotidiano.

Dirijo un laboratorio universitario de investigación biológica, donde valoramos la curiosidad y la exploración sobre lo demás. No nos centramos en un problema en especial, y no tratamos de resolver ninguna enfermedad en particular. Es un lugar al que la gente puede venir, plantearse preguntas fascinantes y encontrar respuestas. Y hace mucho tiempo me di cuenta de que desafiar a la gente a construir lo que necesitan, con los desechos que encuentro, es una gran manera de fomentar la creatividad. Y ocurrió que artistas y científicos de todo el mundo empezaron a venir a mi laboratorio. Y no solo porque valoramos las ideas no convencionales, sino porque las probamos y validamos con rigor científico. Así que un día metí mano en algo, lo estaba desarmando, y de repente se me ocurrió que podía tratar a la biología como hardware.

¿Podía desmantelar un sistema biológico, mezclar y combinar las piezas y luego volver a encajarlas de manera creativa y novedosa? Mi laboratorio empezó a trabajar en esto, y quiero mostrarles el resultado. ¿Alguien me puede decir qué fruta es esta? Público: ¡Una manzana! Andrew Pelling: Correcto, es una manzana.

Ahora quiero que noten también que es mucho más roja que la mayoría de las manzanas. Y eso se debe a que hemos cultivado en ella células humanas. Tomamos una inocente manzana Macintosh, quitamos todas las células de manzana del ADN y luego le implantamos células humanas. Tras eliminar las células de manzana, nos queda esta estructura de celulosa que le da a las plantas su forma y su textura. Y estos agujeritos que ven aquí, ahí solían estar las células de manzana. Luego continuamos, implantamos unas células de mamífero que pueden ver en azul. Las células se multiplican y empiezan a llenar la estructura. Por extraño que parezca, nos recuerda en realidad cómo se organizan nuestros tejidos.

Y encontramos en el trabajo preclínico que podemos implantar estas estructuras en el cuerpo, y el cuerpo le envía células y suministro de sangre para mantenerlas con vida. En este momento la gente empieza a preguntarme: “Andrew, ¿puedes hacer partes del cuerpo con manzanas?” Y les digo: “Vinieron al lugar indicado”.

En realidad esta la hizo mi esposa. Ella fabrica instrumentos musicales, y talla mucha madera para ganarse la vida. Así que le pregunté: “¿Podrías esculpir orejas sobre una manzana?” Y lo hizo. Llevé dichas orejas al laboratorio. Y empezamos a prepararlas.

Sí, ya sé. Es un buen laboratorio, hombre.

Luego sobre eso cultivamos células. Y este es el resultado. Oigan, mi laboratorio no se dedica a la fabricación de orejas. Hay gente que ha trabajado en esto durante décadas. El problema es este: estas estructuras comerciales pueden ser muy caras y problemáticas, porque se hacen con productos patentados, con animales o cadáveres.

Nosotros usamos una manzana que cuesta centavos. Otra cosa genial aquí es que no es tan difícil hacer estas cosas. Todo puede construirse con desechos, y el procesamiento clave solo requiere agua y jabón. Pusimos las instrucciones en línea como código abierto. Y luego fundamos una compañía impulsada por una misión, y estamos desarrollando kits para que sea más fácil para cualquiera que tenga un lavamanos y un soldador hacer esto en casa.

Me despierta curiosidad saber si algún día será posible reparar, reconstruir y aumentar nuestros propios cuerpos con elementos de la cocina. Y hablando de cocinas, aquí hay unos espárragos. Son sabrosos, y le dan a la orina un aroma raro.

Bueno, estaba en mi cocina, y notaba que si miras desde abajo los tallos de los espárragos, se ven esos diminutos vasos. En el laboratorio se puede ver que estas estructuras están formadas por la celulosa. Esta imagen me recuerda dos cosas: los vasos sanguíneos y la estructura y organización de los nervios y la médula espinal.

La pregunta es: ¿Podemos cultivar axones y neuronas en estos canales? Porque si podemos, quizá podemos usar espárragos para formar nuevas conexiones entre los extremos dañados y los nervios cortados. O quizá incluso la médula espinal. No me malinterpreten, esto es excepcionalmente difícil, algo realmente muy difícil de hacer, y no somos los únicos que trabajamos en esto. Pero somos los únicos que usan espárragos.

En este momento, tenemos datos muy prometedores del piloto. Y estamos trabajando con ingenieros de tejidos y neurocirujanos para averiguar las posibilidades. Todo el trabajo que les he mostrado, las cosas que construí que me rodean en el escenario y los otros proyectos en los que participa mi laboratorio son el resultado directo de jugar con los desechos.

El juego es una parte clave de mi práctica científica. Así entreno mi mente para ser no convencional y creativa y para decidir hacer orejas humanas con manzanas. Así que la próxima vez que alguno vea algún desecho tecnológico destartalado, que no funciona, quiero que piensen en mí. Porque lo quiero.

En serio, encuentren una manera por favor de ponerse en contacto conmigo, y veamos qué podemos construir.

Gracias.

→ www.ted.com

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