1.400 euros a concurso especulativo para diseñar la imagen de Umore Azoka, una feria con más de 425.000 euros de presupuesto

El Ayuntamiento de Leioa ha convocado un concurso para elegir la imagen de Umore Azoka 2027 en el que todos los participantes deberán desarrollar previamente sus propuestas sin remuneración y únicamente el ganador recibirá 1.400 euros, impuestos incluidos. La cifra contrasta con la dimensión económica del evento: la edición de 2025 presentó un presupuesto de 425.972,97 euros y el Ayuntamiento tiene previstos 6,9 millones de euros para Cultura en 2026. Pero, además, esos 1.400 euros no remuneran únicamente la creación de un cartel.

Las propias bases obligan a la persona ganadora a realizar distintas adaptaciones y artes finales a partir de su propuesta: roll up, invitación, cartel A3, cabeceras verticales y horizontales, anuncios en varios formatos, tarjetas, lonas y monolitos. También deberá entregar el cartel en formato editable para que la organización pueda adaptarlo posteriormente a otros soportes.

Cada una de esas piezas tendrá después que imprimirse, fabricarse, instalarse o difundirse y, para hacerlo, el Ayuntamiento tendrá que contratar proveedores y pagar los correspondientes costes de producción. A una imprenta no se le pide que imprima diez propuestas gratuitamente para decidir después cuál se paga; a quien fabrica una lona tampoco se le propone producir varias para escoger la que más guste. Sin embargo, cuando el trabajo es diseño, el procedimiento cambia: se invita a un número indeterminado de profesionales a trabajar gratis, se elige entre todas sus propuestas y se entrega al ganador un premio de 1.400 euros que incluye, además, el desarrollo posterior de la campaña.

Hablamos de un festival de teatro y artes de calle en el que las compañías y los actores cobran por ensayar, desplazarse y representar sus espectáculos. Ese trabajo se entiende como una prestación profesional y se presupuesta como tal.

Las cifras de la edición de 2025 permiten entender mejor esa diferencia de trato. El Ayuntamiento destinó 7.735 euros al alojamiento de profesionales y compañías durante cuatro días y existen contratos de espectáculos por 9.317, 5.000 o 4.100 euros, además de otros cercanos a los 2.000 euros. No son cantidades desmesuradas para producir artes escénicas pero sirven para plantear una comparación evidente: si una compañía cobra por representar su espectáculo y un hotel por alojar a los participantes, ¿por qué el diseñador debe trabajar primero gratis y competir después por un premio de 1.400 euros?

La cuestión es por qué el diseño sigue tratándose como una excepción. Si para contratar un espectáculo se acepta que existe un coste profesional, resulta difícil justificar que la creación de la imagen de toda la feria se resuelva mediante trabajo especulativo.

Y todo ello en un evento cuya última referencia presupuestaria disponible supera los 425.000 euros. Los 1.400 euros destinados al concurso representan alrededor del 0,33 % de esa cantidad. No estamos ante una asociación pequeña que carezca de recursos para contratar diseño, sino ante una administración pública que dispone de presupuesto, contrata profesionales para desarrollar una feria de cierta escala y, sin embargo, continúa recurriendo a una fórmula que desplaza el coste y el riesgo del proceso creativo hacia quienes participan.

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