Ninette y un señor de Murcia, el primer libro híbrido de teatro

Cada vez son más los diseñadores que se aventuran a la experimentación dentro del terreno del libro; un formato para algunos defenestrado y para otros idealizado. Recientemente nos hacíamos eco de las iniciativas llevadas a cabo por The Publishing Lab y Dídac Ballester. Ahora es el diseñador Jorge Fernández Puebla quien nos invita a explorar otras maneras de leer, en esta ocasión la pieza de teatro Ninette y un señor de Murcia escrita por Miguel Mihura.

El diseñador madrileño Jorge Fernández Puebla nos hace una llamada con la que redescubrir gráficamente un libro con solera, pero que en estos tiempos no goza de mucha popularidad. Quizás porque su intención «no radica precisamente en ser leído sino en ser interpretado, en el más amplio sentido de la palabra». Nos referimos a la obra de teatro Ninette y un señor de Murcia, escrita por Miguel Mihura en 1964. Y la propuesta de Jorge es trasladarnos visualmente a la puesta en escena de la obra a través de un libro-objeto haciendo que este gane atractivo.

Para establecer las bases del proyecto, Jorge se ha basado en la utilización de 4 metáforas básicas que eliminan ruido al proyecto y lo dotan de significado. A partir de estos ‘cimientos’ es donde empezó a construir el resto del proyecto.
Ninette y un señor de Murcia, proyecto de Jorge Fernández Puebla
1) Entrada. Es el paso o acción que nos da acceso al recinto, sin ella el resto de la acción teatral no tiene  sentido, trasladada a un fajín, es utilizado como metáfora de acceso donde se implica el lector accediendo a la obra.

Ninette y un señor de Murcia, proyecto de libro híbrido
2) Telón. Es la magia del teatro, lo que esconde todo, su apertura se espera con inquietud y nos posiciona ante lo desconocido. En este caso, Jorge juega con el término ‘desaforar’, que aplicado al teatro hace referencia a asomarse desde dentro, siendo actor, a la platea. Esto se traduce en una portadilla que deja entrever una potente imagen que ‘desafora’ y nos predispone, al menos, a pasar de página.

Ninette y un señor de Murcia, proyecto del diseñador Jorge Fernández Puebla
3) División de los dos actos en dos libros. Como espectadores, somos libres de ver una obra en su totalidad o uno de sus dos actos, marcharnos en el descanso del primero si la sala nos lo permite, o acudir al vestíbulo. Literariamente es un recurso utilizado para justificar el paso del tiempo. «Es mi apuesta –explica Jorge– por trasladar fielmente la escena al libro, aunar todo en un solo tomo, sería un sinsentido».

Ninette y un señor de Murcia, proyecto de Jorge Fernández Puebla
4) La reflexión posterior. Representada a través de un tercer apéndice de nombre Lo que se ve/ lo que no se ve, Jorge pretende cerrar la experiencia teatral «a través de la reflexión que comúnmente sigue al disfrute de cualquier espectáculo», explica. El cosido del libro nos invita rebuscar en él para hallar respuestas «en un momento de coloquio, de pensar en qué habrá sido de los personajes, en grupo o en soledad, generalmente nos preguntamos que había detrás de ese primer telón».

Cuando leemos un libro de teatro, en sus páginas siempre encontramos al principio de cada acto ciertas claves que nos situación: escenografía y temporalidad, noche, día, si llueve, reparto de personajes, etc. Si recorremos el texto nos encontramos con información parecida, delimitada entre paréntesis, (los llamados apartes y anotaciones) previas a una acción del personaje, tales como el tono de voz del mismo, el estado de ánimo o anotaciones como, qué esta sonando en el tocadiscos de la casa dónde transcurre la acción.
Ninette y un señor de Murcia, París

Ninette y un señor de Murcia, personajes

Estos elementos son los que Jorge Fernández traslada al papel, desgranando la escenografía que describe el autor en forma de ventanas. Así, al reparto le pone cara a través de un álbum familiar o incluyendo, un cuadernillo interior, que nos muestra un poco el contexto gráfico en el París de los 60, en el que transcurre la obra atendiendo a esas anotaciones antes citadas. En ellos podemos encontrar la portada del disco que suena, cartelería de los almacenes en los que trabaja su protagonista, pósters de obras que se citan en el texto así como algunas contribuciones para ilustrar trozos de diálogos especialmente relevantes. Siempre atendiendo al estilo gráfico de la época basado en la documentación de la que Jorge ha hecho acopio para el proyecto.
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