En el gimnasio del Motion Graphics


Entrar a un estudio de Motion Graphics es como entrar a un gimnasio. Y no porque se vea a muchas personas haciendo piruetas en sofisticadas máquinas elípticas. Más bien al contrario, lo que hay es gente ante el ordenador sin apenas mover un músculo. Pero a cambio moviendo los músculos del cerebro: los músculos de la creación visual, o los de la creación espacial o los de la narratividad, o los de la creación temporal, o sonora…

Los Motion Graphics son una disciplina que aúna todas las variantes posibles de creación gráfica: mover imágenes reales o creadas a partir de la nada, dotarlas de una narratividad, un discurso, un ritmo, uno o muchos planos sonoros amén de toda la interrelación –coreográfica, casi– entre las imágenes y los sonidos… Si encontramos a un creador especializado en Motion Graphics estamos ante un atleta que en su competición ha de dominar todas las disciplinas.

Pero vayámonos un escalón atrás, a los entrenamientos. Entrar en un curso de Motion Graphics es como entrar en un entrenamiento olímpico, en el que cada atleta está duramente afanado en dominar un aparato, pero donde al final lo que cuenta es la puntuación global del equipo. Ser testigo de uno de esos entrenamientos es la mejor manera de hacerse a la idea de esta disciplina. Y, manos a la obra, eso hicimos: nos colamos en un curso específico de Motion Graphics, el curso MA’s de Motion Graphics que Cocoe dirigió en MrMarcel School.

Cocoe es un estudio de comunicación y diseño multidisciplinar que lleva en activo desde 2003, todo un estudio pionero tanto en la producción como en su difusión de los trabajos de Motion Graphics a nivel nacional. David Duprez, uno de los dos puntales del estudio junto a Gabriel Suchowolski, era el que asumía el mando de las operaciones: «El curso se estructura alrededor de los proyectos que deben realizar los alumnos mensualmente. En estos proyectos se acometen las disciplinas que se van aprendiendo, pero también se trabajan aspectos de la producción fundamentales como son la creatividad, la comunicación e incluso el presupuesto. Para poder abordar este área, se les forma sobre el uso y la elaboración de presupuestos utilizando una moneda ficticia -a la que llamamos ‘espartano’-. Con esto conseguimos que los alumnos empezaran a percibir que la implicación económica es fundamental en la configuración de un proyecto. De esta manera también son capaces de aprender a gestionar los recursos necesarios».

A partir de aquí, el reto era motivar a un grupo de alumnos para enfrentarles con un caso real: la realización de un spot promocional para la propia MrMarcel School, y en el que Javier Nieto Roy, responsable de la escuela, ejercería el papel de poli malo, de cliente exigente, apremiante y con las ideas –más o menos- claras. Al ser uno de los primeros cursos que ponía en marcha MrMarcel School, los alumnos se vieron sumergidos en la sugerente tarea de crear el propio espíritu visual de una escuela que estaba naciendo, a la vez que desarrollaban los contenidos del curso: «A diferencia de otros proyectos, en este caso queríamos que trabajasen en equipo. La escuela tiene un planteamiento diferente: cree en las cosas pequeñas y bien hechas, no sólo quiere que ganes conocimientos, sino que forjes tu propio criterio como profesional. Este mensaje puede ser muy estimulante a nivel creativo», explica Duprez.

Manos a la obra, el Taller se desarrolló entre momentos de frenesí en el que las discusiones se acaloraban, y otros en los que los alumnos se afanaban concentrados ante su ordenador y un conocido sofware de composición de vídeo. «Me atraía mucho la idea de que mis diseños cobraran vida», nos dice Ascensión García Medina, una de las alumnas que aporta cinco años de experiencia como diseñadora gráfica. Cada uno de los alumnos del Curso MA’s de Motion Graphics tenía una motivación para estar ahí, con su background y sus expectativas: «Yo tengo un perfil puramente técnico, y sé que el componente de diseño en una buena pieza de Motion Graphics es muy importante. Por eso busqué un curso con mucho peso en esa parte teórica de la que yo carezco», nos explica Alberto González, experto editor y chico-para-todo en el sector audiovisual. Del mundo audiovisual también procedía otro de los alumnos, Eduardo González, realizador de televisión, documental y publicidad: «Lo que buscaba en el curso es poder completar mi perfil como realizador para poder contar historias de otra manera». «En mi caso, lo que quiero es potenciar mi perfil de diseñador aprendiendo técnicas de animación en vídeo», apunta a su lado Carlos Salar, profesional de la publicidad y el diseño.

El grupo era heterogéneo, aunque bregado en tareas de creación gráfica en ámbitos variados. Las discusiones, pues, resultaron igualmente heterogéneas: «Trabajar en grupo ha sido al principio un poco difícil, la verdad», cuenta Rafa Boloñesa, que ya llevaba años trasteando de modo no profesional en el mundo de la animación. «Lo más complicado fue consensuar la narración. Cada uno tiene su visión del spot», dice Ascensión García. El equilibrio ha de imponerse, en palabras de Carlos Salar: «Lo que más costó fue llegar a una conclusión en la parte creativa. […] Cada uno ha argumentado sus ideas y propuestas y creo que de una manera objetiva hemos tomado las decisiones de mutuo acuerdo. Ninguno se cerró en banda y supo valorar si la propuesta de su compañero era mejor que la suya propia». Como concluye, entre divertido y sorprendido Salar: «Creo que sorprendentemente todos participamos en todo. No sé cómo lo hicimos, pero nos coordinamos muy bien».

La dinámica del Taller se estableció en torno a la realización de un spot sobre la misma escuela MrMarcel School, lo que obligaba a que los consensos del grupo se enfrentaran a la opinión y necesidades objetivas del cliente: «La primera idea fue desechada, fallaba en muchos aspectos del guión, y Javier Nieto [el cliente, poli malo] nos pidió que la replanteáramos totalmente. Uno de los fallos fue intentar que hubiera aportaciones de todo el mundo, dando como resultado una mezcla nada homogénea. Así que tuvimos que volver al punto de partida. Durante la segunda propuesta se decidió que uno de nosotros debía hacer de director para coordinar el proyecto, y en última instancia aprobar o rechazar las ideas que todo el grupo iba realizando. Esta decisión ayudó mucho durante el proceso creativo», Alberto González dixit. «Se dio una situación típica de un proyecto real: llegar al punto de desencuentro con el cliente y por tanto la decepción. Aprender a gestionar esta decepción forma parte del proceso de aprendizaje, de ahí el valor de tratar a estos cursos como si fueran casos reales. También el aprender a superar rápido y adecuadamente a estas situaciones tiene un valor didáctico fundamental», indica Duprez.

Primera lección aprendida: trabajar en grupo es negociar, reflexionar y ceder en beneficio del resultado final, una estrategia de trabajo vital en los medios audiovisuales donde se juntan muchos egos profesionales: «En los trabajos creativos una idea no es de nadie, todos participamos en el proceso de concepción», apunta Carlos Salar. Como finaliza Eduardo González: «Un acierto por parte del curso fue meter en el programa sesiones de coaching, pues en esta profesión además de producir tu pieza debes saber presentarla y defenderla ante un cliente».

Una vez con el punto de partida decidido, siguió la ronda de entrenamientos típica de estos gimnastas visuales, como lo es solucionar los mil y un detalles y decisiones técnicas que exige una producción audiovisual: iluminación, cámara, formato y calidad de imagen… La decisión, esta vez sí apoyada por el cliente, fue realizar el spot con técnicas de Stop Motion: «Ninguno de nosotros había realizado nada en Stop Motion, y es precisamente por este motivo, por el que nos decidimos a hacerlo así, para poder experimentar y aprender», confiesa Alberto González. La grabación se prolongó durante dos jornadas. Una vez más, el background de cada alumno influyó en su aportación al trabajo y en el reparto de tareas: «Mi trabajo fue recolectar los materiales y apoyar en la grabación al resto de compañeros, limpiar la parte de fotogramas que nos habíamos repartido, quitar un par de cosas de donde no debían estar y también, en la lluvia del final, poner un poco mas de confetti utilizando After Effects. La verdad es que todos hemos participado un poco en todo el proceso», nos confiesa Rafa Boloñesa, algo en lo que coincide con su compañera Ascensión García Medina: «Todos hicimos prácticamente de todo. La parte más nueva para mí ha sido el rodaje, tanto los preparativos como el rodaje en sí mismo, que no lo había hecho antes». Pese todo, aprender siempre cuesta, como reconoce Carlos Salar: «Sin duda la parte que más me costó y donde más incómodo estuve ha sido la de animación, al ser la disciplina más alejada a la mía, sobre todo por mi desconocimiento de las herramientas y programas necesarios».

Tras los días de grabación y las horas de postproducción, el resultado del Taller es un spot que a día de hoy cuenta con más de tres mil reproducciones en el canal de Vimeo de Mr Marcel School, donde se puede ver el vídeo de 46 segundos realizado con técnicas de Stop Motion con una estética naif y divertida en el que los propios alumnos fueron animados junto al resto de elementos del vídeo: sillón, nubes de algodón, confetti, flores o mariposas de papel. Como reconoce Alberto González, haciendo balance del trabajo y del taller: «Yo personalmente estoy muy orgulloso del resultado final, y la repercusión que tuvo y sigue teniendo en la red ha sido considerable».
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+info: mrmarcelschool.com

Motion MA’s MrMarcel School from MrMarcel School on Vimeo.