Tras un primera entrega introductoria, una segunda enfocada en las mujeres latinoamericanas en tipografía y una tercera con las voces de diseñadores procedentes de Nicaragua, Colombia y Bolivia, termina esta serie de cuatro artículos con los testimonios de diseñadores y diseñadoras provenientes de Uruguay, Chile, Argentina y Venezuela, más la contribución de Paco Calles como fuerte impulsor de la tipografía mexicana.

Vicente Lamónaca y Martín Sommaruga, TipoType. Uruguay
Desde Uruguay, hablan los fundadores de TipoType, Vicente Lamónaca y Martín Sommaruga: «Nuestra trayectoria en el ámbito de la tipografía se ha forjado principalmente a través del aprendizaje autodidacta, un camino que hemos complementado con la realización de cursos especializados a lo largo de los años. Es importante destacar que estos cursos no fueron el punto de partida de nuestra carrera profesional, sino más bien una herramienta de actualización y, en muchos casos, una confirmación de que nuestras prácticas estaban alineadas con los estándares establecidos en la industria. Cabe mencionar que contamos con una sólida formación en diseño, lo que nos ha proporcionado una base teórica y conceptual fundamental para nuestro trabajo».
La evolución y el perfeccionamiento constante son parte intrínseca de su proceso creativo. De hecho, dicen que han tomado la decisión de retirar algunos diseños del mercado, los que con el paso del tiempo, han considerado que no cumplían con sus expectativas. Es precisamente la especialización y dedicación prolongada a la tipografía lo que los ha impulsado a mejorar y perfeccionar su trabajo de manera continua. Sin embargo, existen tipografías que les han brindado grandes satisfacciones.

Por mencionar algunos ejemplos concretos, «MLB Flare», la tipografía diseñada a medida para la Major League Baseball y el uso de «Rufina» por la casa real del Reino Unido. «Estos son ejemplos que nos invitan a reflexionar sobre el camino recorrido, considerando nuestro origen autodidacta y nuestra ubicación geográfica en el Sur. Estos logros nos demuestran el alcance que hemos logrado y nos motivan a seguir superándonos», explican.

Además de comercializar sus propias fuentes, TipoType también abre espacio a otros creadores, convirtiéndose en un canal de distribución de tipografías hechas por el talento local. Para los socios de TipoType, «en el contexto de la región, la tipografía ha experimentado un proceso de consolidación, aunque es posible que el impulso que existía hace una década, proveniente principalmente de las bienales Tipos Latinos, haya disminuido ligeramente. Es probable que, una vez superada esa euforia inicial y la novedad, así como la curiosidad mediática que se manifestaba en la sorpresa de que “se hace tipografía en Uruguay”, los estudios de diseño, las agencias e incluso los clientes se hayan acostumbrado a la existencia de tipografías nacionales. En definitiva, consideramos que estamos transitando una etapa de madurez en este campo». No obstante, consideran que aún hay un amplio margen para seguir creciendo y explorando nuevas posibilidades en el ámbito de la tipografía latinoamericana.
Coto Mendoza. Chile
Coto Mendoza es diseñadora de tipografía en Latinotype, directora del Diplomado en Diseño Editorial y coordinadora de la mención Diseño Gráfico en la Universidad Diego Portales, en Santiago de Chile, donde dirige el laboratorio OTF. Es diseñadora gráfica con diplomado en Comunicación Visual y está finalizando su tesis de Magíster en Edición.

Su formación en tipografía ha sido autodidacta, complementada en workshops internacionales de caligrafía «con grandes maestras y maestros, lo que me ha permitido ampliar el entendimiento de la letra desde una perspectiva histórica y constructiva», calibra la diseñadora. Entre sus proyectos destaca la tipografía «Fontanella», que inició con dibujo manual y técnica de presión/descarga en grafito. Fue digitalizada durante la pandemia y lanzada en marzo de 2022 con el apoyo de Latinotype. «Fontanella» fue reconocida en la Bienal Iberoamericana de Diseño BID 2022 y obtuvo el premio Chile Diseño 2023 en la categoría Tipografía.
Mendoza opina que el diseño de tipografía en Chile es competitivo y ocupa lugares destacados en ventas internacionales. «Hay diversas oportunidades profesionales: desde estudios independientes hasta oficinas globales como Latinotype», explica. «Académicamente, la tipografía se estudia en carreras de diseño gráfico, a veces como materia obligatoria. La Universidad Católica ofrece un diplomado específico en diseño de tipografía, y existen otras ofertas enfocadas en su uso en diagramación y diseño editorial».
Fer Cozzi. Argentina
«Tomasa» es un sistema tipográfico que se ha revelado como la creación predilecta de Fer Cozzi, sin lugar a dudas. «Es un proyecto que se ha convertido en un reflejo de mi propia trayectoria personal y profesional». Cozzi se propuso integrar y organizar en un sistema tipográfico, una vasta colección de formas, experimentos y «sabores» de letras que la han acompañado a lo largo de su vida. «”Tomasa” es mucho más que una tipografía; es una amalgama de mis diversas facetas y experiencias, un reflejo personal», reflexiona.

Tomasa encapsula a la Fer de distintas épocas: desde la que hacía graffiti en las calles hasta la Fer melómana que disfruta del rap y el reguetón, pasando por la estudiante dedicada que asistía a numerosos talleres de caligrafía. «Todas estas versiones de mí se entrelazaron y convergieron en mi mente al iniciar el proceso de creación de “Tomasa”».
Cuenta Fer Cozzi que el desarrollo de «Tomasa» fue, en cierto modo, una experiencia «fácil». «Permítanme aclarar: no fue un camino exento de esfuerzo y dedicación. De hecho, implicó una considerable cantidad de trabajo arduo. Sin embargo, la claridad y la autenticidad del proyecto se manifestaron desde el principio. Resultó sencillo discernir qué elementos eran genuinos y coherentes con la visión de “Tomasa” y cuáles no.»
Álvaro Franca, un colega y amigo de Cozzi, expresó en una ocasión su escepticismo sobre si «Tomasa» podría funcionar como un sistema tipográfico coherente. Su preocupación era que, dada la naturaleza ecléctica y experimental del proyecto, este no se integraría de manera fluida y funcional. Sin embargo, para la sorpresa y satisfacción de la diseñadora tipográfica, no solo funciona como un sistema, sino que lo hace de manera excepcional.

La clave de «Tomasa» radica en su construcción a partir de la aleatoriedad, los errores y las «cosas que no deberían funcionar». Esta tipografía no busca la perfección impoluta, ni la homogeneidad absoluta. En cambio, abraza la imperfección, la singularidad y la espontaneidad. Es posible que «Tomasa» contenga soluciones tipográficas que no sean convencionales o que sean consideradas obstinadas por algunos. No obstante, estas características son precisamente las que le otorgan su carácter distintivo y su encanto particular.
A pesar de sus posibles imperfecciones o soluciones poco ortodoxas, «”Tomasa” representa una síntesis de mis experiencias, mis pasiones y mi visión personal del diseño tipográfico. Es una tipografía que habla de mí y que, espero, resuene en aquellos que la utilizan y la observan», revela Fer Cozzi, quien además, manifiesta que en Argentina hay mucho interés sobre la letra en todos sus aspectos (caligrafía, lettering, tipografía). «Hay muchas personas haciendo letras, pero no hay concepción de industria tipográfica aún. Eso pasa tanto desde el hacer como del consumir tipografía legalmente. Pero creo que es cuestión de mover más todo, de insistir, de hacer, de hablar… hasta que sea algo entendido y entendible como profesión como sí sucede con la ilustración o la fotografía».
Yorlmar Campos. Venezuela-Argentina
Arquitecto graduado en 2001 en la Universidad Central de Venezuela, Yorlmar Campos selló su destino académico en la Maestría en Tipografía de la Universidad de Buenos Aires. El hoy diseñador de tipografías residenciado desde hace años en Argentina rememora que a lo largo de su adolescencia y luego en la universidad, tenía una obsesión por el dibujo de letras y alfabetos. A lo largo de la maestría, disfrutó las etapas de desarrollo de fuentes, las clases de historia, teoría de la investigación, lenguas de Latinoamérica y otras materias que enriquecieron su perfil profesional.
Campos reconoce que «últimamente he participado en proyectos que me enorgullecen mucho, no solo por el producto final, sino también por el impacto que generan en la sociedad. Entre ellos, puedo destacar “Playwrite”, una tipografía que forma parte de un proyecto más amplio: Primarium, disponible en Google, que fue desarrollado junto a mis colegas de la fundidora digital TypeTogether». De este trabajo también surge «Playpen Sans», otro proyecto significativo, porque fue una tipografía para ser usada en la marca país de los Emiratos Árabes Unidos, realizada en colaboración con Eduardo Tunni.

Además, Campos ha tenido el privilegio de colaborar en el diseño de algunas de las tipografías más icónicas de Rubén Fontana, cuya trayectoria y aporte a la disciplina en Latinoamérica son indiscutibles.
Hay un proyecto al que le tiene un cariño especial: «Mosonyi». «Esta tipografía fue diseñada para contribuir a la revitalización de la lengua del pueblo pumé y rinde homenaje a los hermanos Mosonyi, lingüistas y antropólogos venezolanos cuyo trabajo ha sido fundamental en la preservación de las lenguas indígenas. Este proyecto fue realizado en el marco de la Maestría en Tipografía», señala Yorlmar Campos, quien a raíz de su emigración se ha desvinculado del diseño de su país natal, aunque reconoce que mantiene contacto esporádico con diseñadores connacionales que también se han especializado en la creación de letras fuera de las fronteras venezolanas, como Fabián Camargo, Rodrigo Fuenzalida, César Doreste, y Alejandro Freites.

Paco Calles, promotor de la tipografía en México
La labor de Paco Calles como docente y promotor del diseño en México resalta en las redes sociales, en las que permanentemente emite información e invitaciones a eventos que mantienen una agenda activa para los profesionales y amantes de la tipografía. «Si bien soy diseñador gráfico de formación universitaria, mi experiencia en tipografía es principalmente autodidacta. Tras licenciaturas y maestrías en México, mi interés en la tipografía surgió hace 35 años por necesidad docente, al impartir clases de Caligrafía y Tipografía con conocimientos limitados. Inicié una búsqueda de información, asistí a cursos y talleres con expertos y participé en congresos, estableciendo contactos para crear una red de comunicación tipográfica», relata para dar a conocer sus motivaciones.
Hoy considera que el diseño tipográfico en México está en su apogeo, impulsado por espacios de intercambio y visibilidad, resultado de iniciativas desde los noventa, con una historia rica que merece reconocimiento. Explica Calles que en los noventas los diseñadores de tipografía eran fundamentalmente autodidactas, formados en la práctica del oficio. «Fueron pocos quienes tuvieron la oportunidad de estudiar tipografía fuera del país, esencialmente en Europa (Inglaterra, Holanda y Francia), y a su regreso enriquecieron la escena tipográfica nacional de aquellos años», explica Calles. Ante este panorama surgen los primeros programas educativos dedicados enteramente al estudio particular de la tipografía y estudios de posgrado que Calles tuvo la oportunidad de idear y coordinar en su totalidad, los cuales se han considerado cantera indiscutible de una nueva generación de tipógrafos en México.
Desde hace casi dos décadas, varios egresados de los programas educativos arriba mencionados, se integraron a los cuerpos docentes de distintas universidades en México, lo que ha permitido difundir el conocimiento tipográfico a nivel licenciatura y generar un inusitado interés. «Ahora no es extraño que en los cursos de licenciatura y de educación continua (talleres y diplomados) se diseñen alfabetos, fuentes tipográficas y familias tipográficas, y algunas de ellas, con gran calidad. Varios proyectos desarrollados en estas experiencias educativas han recibido premios y reconocimientos a nivel local e internacional», indica.
Hitos clave del diseño tipográfico mexicano que menciona, incluyen el número monográfico de tipografía de Matiz (1998), el especial de tipografía de la revista Dx (2001), y la primera revista especializada en tipografía en el país, tiypo (2002), presentada en Tipografilia 01 en México. Luego siguieron eventos clave como el taller con Cyrus Highsmith (2002), la llegada de Alejandro Lo Celso (2002-2010), el colectivo Círculo de Tipógrafos (2007-2012) y la conferencia ATypI en México (2009), entre otros.
Desde hace varios años atrás, algunas fuentes tipográficas mexicanas se pueden apreciar y adquirir principalmente en reconocidos sitios web y canales de distribución en línea.
En México, además de la tipografía comercial, se han creado unas cuantas a la medida (custom) para el gobierno federal: «Presidencia» de Gabriel Martínez Meave para el sexenio 2006-2012, «Soberana» de Cristóbal Henestrosa y Raúl Plancarte para el período presidencial 2012-2018, y «GMX» de Enigma para la legislatura del gobierno nacional de 2018-2024. Este es un caso interesante en Latinoamérica.
Muchos más proyectos custom, se pueden ver en este enlace.
El diseño tipográfico en México, según Paco Calles, va por buen camino. «Aún faltan muchas cosas por hacer, como fortalecer las rutas que se dirijan a la mejora de las condiciones profesionales de todos los actores de la industria y por supuesto a la consolidación de los saberes técnicos y teóricos propios de la disciplina». Por eso es importante seguir al pie de la letra, porque lo mejor está por venir. Por cierto, para conocer más sobre la tipografía retail y custom en México, Calles recomienda consultar la información en línea de la página del Catálogo de Tipografía Mexicana y la base de datos del Mapeo de la producción tipográfica mexicana.














