Jordi Embodas: «Si das todos los pasos para diseñar una fuente de calidad, luego no la regalas»

«En una ocasión puse a 0 dólares un estilo de Pona Display (la regular) para intentar tener más difusión durante un año. Luego lo quité».


«Las tipografías gratuitas no acaban de darse valor a ellas mismas. Si te ha costado hacerla y es un producto de calidad, debes venderla. A mi modo de ver, si la regalas es como que quieres quedar exento de responsabilidad, para lo bueno y para lo malo. Así que, el consumidor no puede mirarle el dentado a tu tipo».

JORDI EMBODAS
Diseñador gráfico especializado en diseño editorial y tipografía. En 2008 publicó su primer tipo, Orenga. En 2010 fundó tipografies.com, un espacio donde muestra sus fuentes. Su tipografía Pona fue galardonada por Myfonts y posteriormente llegó Pona Display. En 2012 ha publicado Bulo y Trola (la prima de Bulo). Es profesor de tipografía en la Escuela Elisava desde 2010.
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REPORTAJE:
¿Qué pasa con las fuentes gratuitas?


Eduardo Manso:
«Aunque son la excepción, hay varias tipografías gratuitas de calidad»

Laura Meseguer:
«Nadie tiene derecho a compartir libremente una fuente sin permiso expreso de su diseñador»

Andreu Balius:
«Uno se siente defraudado por aquellos compañeros de profesión que usan ilegalmente el trabajo de otro compañero»

«Yo creo que en el 95% de los casos las fuentes gratuitas tienen una escasa calidad técnica y muchas lagunas. Si has dado todos los pasos para diseñar una fuente de calidad, luego no la regalas. Pero eso no significa que haya a la venta auténticos bodrios. Es decir, fuentes que se comercializan que tampoco tienen demasiada calidad aunque a un precio más asequible».

«El hecho de que haya otros diseñadores que ofrezcan sus fuentes gratuitamente no provoca que el mercado profesional se venga abajo. Pienso que un diseñador de calidad que quiere hacer una publicación compra una tipo de calidad para no defraudar su propio trabajo. Creo que descargándose una fuente gratuita correría un riesgo mayor que comprando una tipo».

«Existen las licencias de prueba para aquellos diseñadores que quieren enseñar a un cliente cómo quedaría un trabajo con una fuente concreta. En mi caso, me han escrito varias personas que me pedían una versión para probar. Creo que en un futuro no muy lejano se podrán hacer pruebas sin necesidad de comprar la fuente. Pero para que este tipo de sistema funcione, ambas partes tienen que ser legales. A veces suena a excusa para no adquirir nunca una fuente».

«A mí me gusta diseñar fuentes complejas de texto y no creo que compita con Dafont para nada; son públicos diferentes. Lo raro es que alguien que se gana la vida diseñando y recibe dinero por sus creaciones sea muy asiduo a Dafont. Es como tener un restaurante y en vez de comprar la mejor materia prima haces cola para reciclar los productos alimenticios que descartan por fecha de caducidad. Las webs al estilo Dafont no creo que hagan daño a nadie. Me son indiferentes».

«No negaré que me he sorprendido cuando he visto que una fuente mía ha sido pirateada. Por un lado, he pensado ‘no puede ser la mía’, pero por otro lado también he sentido una cierta satisfacción. No siento que me hayan arruinado el negocio, cuando vendes fuentes y ves quien las compra te quedas tranquilo en este sentido, la gente que usa la piratería con ánimo de lucro no tiene demasiados escrúpulos o viene de una cultura como la nuestra, donde no se valora casi nada».
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