Jon Burgerman: «El arte no tiene por qué tener sentido»

Saber cuándo Jon Burgerman habla en serio y cuando lo hace en broma es todo un reto. El ilustrador y artista británico, afincado desde hace unos años en Nueva York, parece tomarse todo en broma. Sus dibujos y doodles, alocados, coloridos y surrealistas, definen bastante bien su actitud frente a la vida, pragmática e irónica. Cuando le preguntamos cómo ha vivido la pandemia y el confinamiento y, sobre todo, cómo ha afectado a su trabajo, nos responde con la irreverencia que le caracteriza. Así es el mundo de Jon Burgerman.

Jon Burgerman: «El arte no tiene por qué tener sentido»
pandemia, confinamiento y trabajo

He estado escondido en Brooklyn, custodiando una montaña de papel higiénico y mi Nintendo Switch. En general, he tratado de mantenerme lo más ocupado posible mientras leía todas las cosas horribles que estaban pasando en el mundo. Incluso aunque no hubiera estallado una pandemia, habría mucho de lo que preocuparse de todas formas. Para una persona de por sí ansiosa, como yo, ha sido un desafío.

Al principio del confinamiento no hice nada salvo beber mucho alcohol. Creo que, evaluando ahora la situación, estaba en shock, como muchos de mis amigos. Una semana antes de que nos encerráramos en casa estábamos disfrutando de nuestra privilegiada vida neoyorquina; quedándonos despiertos hasta tarde en nuestros apartamentos; bailando con las ratas en los andenes del metro; no visitando algunos de los mayores museos del mundo… y, luego, confinados en nuestros diminutos, malolientes y sobrevalorados apartamentos durante meses. Los ricos dejaron la ciudad para desplazarse a sus segundas residencias. Nueva York parecía un pueblo fantasma.

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