«¿Ha puesto Canva a Adobe contra las cuerdas?», por Víctor Palau

Durante años, la pregunta era otra: quién podría competir realmente con Adobe. No quién podría imitarla, no quién podría ofrecer alternativas puntuales, sino quién tendría la ambición —y el músculo— para erosionar su hegemonía. Esta semana, tras la ofensiva de Canva con la adquisición de dos compañías estratégicas —una centrada en inteligencia artificial y otra especializada en motion 2D— la pregunta empieza a formularse sin ironía: ¿está Adobe contra las cuerdas? Mi respuesta es incómoda, incluso contradictoria. Sí pero no.

Canva ha dado pasos gigantescos en muy poco tiempo. Primero fue la compra de Affinity en 2024, un movimiento que muchos interpretaron como una declaración de guerra directa. Después llegaron adquisiciones en el ámbito de la IA generativa y ahora, con la integración de herramientas de animación 2D como Cavalry y desarrollos de automatización creativa vinculados a MangoAI, la ambición es evidente: ampliar el perímetro de acción y dejar de ser “esa herramienta para presentaciones bonitas” para convertirse en una suite integral.

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