Una aplicación fascinante de la tipografía es la que tiene lugar en el diseño de packagings. Dada la naturaleza preferentemente comercial del objeto diseñado, en las letras tiene lugar una fructífera tensión entre estética y funcionalidad, un binomio de fronteras sumamente difusas.
En este contexto la tipografía puede llegar a mostrar todos sus matices: objetos visuales de enorme potencial estético y vehículos de comunicación. Vamos a centrarnos en un segmento muy concreto del mercado, el de las bebidas, a través de tres proyectos excepcionales y muy diferentes entre sí.