Forma y Familia rediseñan la identidad del Museu d’Història de Barcelona para ordenar sus dieciocho sedes

El museo presenta un nuevo sistema gráfico desarrollado en colaboración entre Forma y Familia, que recupera su nombre completo y articula visualmente los dieciocho espacios que conforman su red patrimonial.

El Museu d’Història de Barcelona ha presentado su nueva identidad visual, un rediseño que marca el inicio de una nueva etapa para la institución y que va mucho más allá de un simple cambio gráfico. El proyecto, desarrollado en colaboración por los estudios Forma y Familia, recupera el nombre completo del museo —abandonando definitivamente el acrónimo MUHBA— y propone un sistema visual coherente capaz de ordenar, explicar y conectar un ecosistema complejo formado actualmente por dieciocho espacios repartidos por la ciudad.

El punto de partida del rediseño es claro: claridad, proximidad y accesibilidad. La nueva identidad elimina elementos superfluos, prescinde de siglas y refuerza una denominación directa que sitúa al museo en un lugar más comprensible para públicos diversos, tanto locales como visitantes. En un contexto cultural cada vez más saturado de marcas y mensajes, el Museu d’Història de Barcelona opta por una solución gráfica que prioriza la legibilidad institucional y la coherencia narrativa.

Una línea temporal como estructura visual

El concepto central sobre el que se construye el proyecto es el de la línea temporal. Un recurso universal para explicar la historia que, en este caso, se convierte en el eje estructural de todo el sistema visual. La línea del tiempo no se plantea solo como una metáfora, sino como una lógica organizativa: ordenar, relacionar y situar los hechos en un continuo comprensible. Esa secuencialidad inspira la identidad gráfica y permite establecer una relación clara entre la marca principal y cada una de sus extensiones.

El resultado es un sistema visual que funciona de forma modular y escalable. Cada uno de los dieciocho espacios del museo puede desplegar su propia comunicación sin perder el vínculo con la identidad matriz. No se trata de imponer una homogeneidad rígida, sino de definir una arquitectura de marca clara, capaz de crecer en el futuro sin comprometer la coherencia ni la legibilidad del conjunto.

Dieciocho espacios, un solo museo

Uno de los retos clave del proyecto era dar respuesta a la complejidad real del Museu d’Història de Barcelona: una institución distribuida, fragmentada físicamente, pero unida por un mismo relato histórico. La nueva identidad aborda este desafío definiendo un sistema gráfico que permite que el museo “funcione” tanto como marca única como a través de sus diferentes sedes, exposiciones y programas.

La solución propuesta por Forma y Familia establece una relación jerárquica clara entre el museo y sus sub-marcas, evitando la dispersión visual que suele acompañar a este tipo de estructuras en red. El sistema está pensado para ser operativo en señalética, publicaciones, exposiciones temporales y comunicación general, y responde a una lógica de largo recorrido, no a una campaña puntual.

Un sistema de comunicación flexible y reconocible

En el plano comunicativo, la identidad se articula a partir de dos capas de contenido. Por un lado, una capa corporativa estable, que identifica al museo y actúa como anclaje visual. Por otro, una capa de mensaje, flexible y adaptable, que permite dar personalidad a cada exposición, actividad o pieza de comunicación sin romper la unidad del sistema.

Este planteamiento permite integrar todas las comunicaciones del museo dentro de un mismo marco visual, manteniendo una identidad reconocible y consistente, pero al mismo tiempo abierta a la diversidad de contenidos que caracterizan a una institución histórica viva y en constante actualización.

Diseño desde el concepto

El proyecto refuerza también el posicionamiento de Forma y Familia como dos de los estudios más sólidos del panorama gráfico barcelonés en el ámbito de la identidad visual y los sistemas complejos.

En el caso del Museu d’Història de Barcelona, esa filosofía se traduce en una identidad que no busca protagonismo formal, sino servir al contenido, al relato y a la función pública del museo. Un diseño que entiende la historia como un continuo y la comunicación visual como una herramienta para hacerla más accesible.

Con este rediseño, el Museu d’Història de Barcelona no solo actualiza su imagen, sino que refuerza su papel como institución cultural de referencia, capaz de explicarse mejor a sí misma y de conectar, de forma más clara, su pasado con el presente de la ciudad.

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