Elena Velasco: «Volver a formarme me ha devuelto mucha ilusión por la profesión»

La formación creativa no termina cuando comienza la vida profesional. Con el paso de los años, la experiencia aporta seguridad y método, pero también puede consolidar procesos conocidos y reducir el espacio para experimentar. Volver a estudiar supone entonces algo distinto: detenerse, contrastar la propia manera de trabajar y exponerse de nuevo a otras disciplinas, herramientas y formas de pensar.

Elena Velasco llegó al Máster Online en Dirección Creativa en Comunicación e Inteligencia Artificial de LABASAD después de una trayectoria poco lineal y con diez años de experiencia al frente de TheNiu, la agencia que fundó junto con dos socias. Especializada en estrategia e identidad verbal, decidió acercarse al diseño desde un territorio que conocía bien, pero en el que no trabajaba directamente. En esta entrevista explica qué encontró durante el programa, cómo ha cambiado su aproximación a los proyectos y por qué la formación le ha permitido recuperar algo que la rutina profesional puede desgastar: el tiempo y la libertad necesarios para volver a experimentar.

Antes de entrar en LABASAD, ¿cuál había sido tu recorrido académico y profesional y qué relación mantenías con el diseño?

Soy el ejemplo de lo que significa no avanzar en línea recta. Estudié Comunicación Audiovisual y, aunque disfruté muchísimo, cuando terminé la carrera y empecé a trabajar decidí que aquel no era mi sitio. Después hice un máster en Dirección de Eventos, Comunicación y Relaciones Institucionales que cambió bastante mi manera de entender la comunicación: empecé a pensar más en estrategia, impacto y retorno. Sobre todo, me dio la oportunidad de hacer mis primeras prácticas en una agencia y descubrir el mundo de la creatividad y el diseño.

Trabajando allí conocí a las dos personas que hoy forman parte de TheNiu, y hoy somos un equipo de 9 personas. Nunca he tenido vocación de emprender, pero la agencia surgió como una oportunidad para seguir creciendo. Tenía 26 años y entendí que lo peor que podía pasar, si no salía bien, era haber aprendido durante el camino. Casi sin darnos cuenta, el año pasado cumplimos diez años. Soy emprendedora por accidente, pero ha sido la mejor decisión profesional que he tomado.

Mi terreno profesional se encuentra sobre todo en la estrategia y la identidad verbal. Por eso siempre he vivido el diseño desde el otro lado: trabajando muy cerca del equipo gráfico y siendo muy consciente del peso de lo visual, pero sin ser yo quien construía desde ahí.

Postales del desastre. Conceptualización ideas LABASAD

¿Por qué decidiste cursar el máster precisamente en ese momento de tu trayectoria?

Siempre he seguido formándome: he hecho cursos de copy creativo, branding o inbound marketing. Creo que, en una profesión como la nuestra, es importante exponerse constantemente a nuevas formas de hacer y de pensar.

Llevaba tiempo queriendo cursar una formación más sólida. Ya conocía el Máster en Dirección Creativa en Comunicación e Inteligencia Artificial de LABASAD y, de hecho, estuve a punto de matricularme en la edición anterior. Al final lo pospuse por falta de tiempo, por la conciliación familiar y por todo lo que implica compaginar una formación así con el trabajo.

Cuando vi la siguiente convocatoria pensé que, si continuaba esperando a que llegara el momento perfecto, probablemente no llegaría nunca. Es otra de las decisiones de las que no me voy a arrepentir.

Al comenzar el programa, ¿hubo algún proyecto, ejercicio o conversación con el profesorado que cambiara tu manera de entender el diseño?

No hablaría tanto de un cambio en mi forma de entenderlo como del descubrimiento de nuevas vías para aproximarme a él. Por ejemplo, en la asignatura de Esteve Traveset ha sido todo un reto «jugar a ser» directora de arte. Para mí ha supuesto un espacio completamente experimental y lo he disfrutado muchísimo. Me ha aportado algo más de criterio —que no de talento— y nuevas herramientas para conceptualizar desde lo visual.

Proyecto realizado en LABASAD: Reinterpretación de marcas comerciales por artistas

La dirección creativa abarca múltiples aspectos y creo que el máster recoge muchos de ellos: diseño, estrategia de marca, storytelling, gestión de procesos creativos, comunicación con impacto, tecnología aplicada a la creatividad o inteligencia artificial.

Más que cambiar mi forma de entender el diseño y la creatividad, me ha abierto nuevos caminos para llegar a ellos.

¿Qué aprendiste sobre el proceso de construir un proyecto, desde la primera intuición hasta una propuesta terminada y defendible?

He reafirmado algo que a veces olvidamos en el día a día: una buena idea no basta. Tiene que haber coherencia y sentido detrás. Cuando las propuestas responden a buenos insights, normalmente funcionan.

También he vuelto a ser muy consciente de la importancia de todo lo que rodea a esa idea. Puedes gastar toda tu energía buscando el mejor concepto o el mejor claim y después llegar tarde a la presentación, cuando precisamente es ahí donde te la juegas. Pensar cómo vas a contar una idea, cómo vas a argumentarla y cómo conseguirás que quien tienes delante también se enamore de ella forma parte del proceso creativo.

Branding Aroa para el Gobierno Vasco. TheNiu

Y hay otra cosa que para mí resulta fundamental: compartir. Mi capacidad creativa tiene un límite. Cuando una idea entra en contacto con otras miradas, normalmente crece y llega a lugares a los que tú sola no habrías llegado.

Si comparas un proyecto anterior al máster con uno desarrollado después, ¿en qué diferencias concretas reconoces mejor tu evolución?

Más que señalar una diferencia concreta entre dos proyectos, hay algo que me ha hecho pensar mucho: hacía años que no imaginaba una campaña sin tener delante a un cliente real. Y, ojo, eso cambia completamente la perspectiva.

Te devuelve una libertad creativa que no siempre es fácil conservar en el trabajo cotidiano y permite llegar a lugares que no esperabas. Es una de las reflexiones que quiero trasladar a mi actividad profesional: intentar proteger un poco más ese espacio.

La creatividad bajo presión se empobrece. Para pensar hacen falta tiempo y libertad; probar, alejarse un poco y volver. Sé que estoy describiendo un mundo casi ideal para una agencia y que no siempre resulta posible, pero creo que debemos intentar acercarnos a él. Ese es el camino.

Campaña de empleo para el Gobierno Vasco. TheNiu

¿Cómo aplicas hoy lo aprendido en tu actividad profesional y qué te sientes preparada para hacer ahora que antes no sabías —o no te atrevías— a afrontar?

Creo que lo aplico, sobre todo, en mi manera de mirar los proyectos y en la voluntad de experimentar más. Cuando llevas muchos años trabajando, es fácil apoyarte en procesos que conoces y sabes que funcionan. El máster me ha recordado la importancia de salir de ahí de vez en cuando, probar otras maneras de hacer y dejar espacio para alcanzar soluciones menos previsibles.

Sobre todo, me ha devuelto mucha ilusión por la profesión. Hacer el máster ha sido un regalo. Todo el profesorado transmite muchísima pasión por lo que hace y eso contagia. Tenemos una profesión maravillosa y, con cada asignatura, he vuelto a conectar un poco con esa sensación.

Así que, además de estar más preparada, tengo muchas ganas. Ganas de seguir creciendo con TheNiu. Somos una agencia pequeña con grandes clientes. No queremos ser más; queremos seguir siendo mejores.

–––
Si la historia de Elena te ha inspirado, la próxima convocatoria del Máster empieza este próximo mes de octubre de 2026. Más info aquí.

Salir de la versión móvil