Los influencers están dejando de prescribir y están empezando a convertirse en tiendas

Las plataformas de afiliación han dejado de ser un mecanismo secundario del comercio digital para convertirse en una pieza central de la economía de la influencia.

Ya no se trata solo de recomendar un producto, posar con él o enlazarlo en una story: ahora la prescripción se organiza, se mide y se monetiza como si cada creador fuese un pequeño escaparate permanente. En ese nuevo escenario, figuras que hasta hace poco actuaban como prescriptores —influencers, estilistas, celebridades o perfiles con una comunidad fiel— empiezan a operar también como canal de venta. El fenómeno va mucho más allá de una plataforma concreta: revela cómo internet está transformando el gusto, la confianza y la identidad pública en infraestructura comercial.

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