«Amigo diseñador, estás solo y mal acompañado» por Víctor Palau

Amigo diseñador, vamos a ser claros: si te presentas a una llamada a proyecto y algo sale mal —el cliente no está contento, o decides que las condiciones no son justas— no esperes que nadie te defienda. Es lo que hay. Los organizadores y promotores, esos que parecen tan interesados en el éxito de la profesión, te dirán que son solo meros intermediarios, que no pueden hacer nada. Y lo más gracioso es que, a estas alturas, esto ya no debería sorprenderte. Porque este caso no es el primero, y te aseguro que no será el último.

Ellos dirán que te representan, da igual que sea a nivel nacional o local, da igual que sea asociación, fundación, instituto o centro. Si alguna vez tienes la ilusión de que alguien de todos esos va a ponerse de tu lado, será mejor que te lo quites de la cabeza. Si levantas la voz y preguntas por qué las cosas no se han hecho bien, si te atreves a exigir transparencia o a pedir explicaciones, no solo te ignorarán sino que te señalarán como un exaltado que arma ruido.

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