«Ahora que todos pueden diseñar, el buen gusto importa más que nunca», por Víctor Palau

Hace unos días leía un artículo en The Atlantic que defendía una idea con la que me sentí completamente identificado: ahora que la inteligencia artificial puede generar infinitas imágenes, textos, logotipos o campañas, el verdadero valor ya no estará en producir, sino en saber elegir. Mientras lo leía pensaba que, en realidad, esto no es nuevo.

Desde que empecé a estudiar Bellas Artes, y después durante todos estos años dedicándome al diseño, nunca he pensado que lo más importante fuera dominar una herramienta. Ni siquiera conocer todas las tendencias. Y en tendencias hay muchos diseñadores que las controlan de forma sorprendente. Siempre he creído que la diferencia estaba en otra parte. En algo mucho más difícil de explicar: tener buen gusto. Es una expresión incómoda. Lo sé.

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