La conferencia internacional de tipografía ha comenzado en Sharjah bajo la presión de una campaña que acusa a su consejo de ignorar una carta abierta respaldada por más de 300 profesionales. Dos ponentes ucranianos han renunciado a participar y ATypI ha mantenido en el programa a Alexandra Korolkova, directora de arte de la fundición rusa ParaType, sin publicar una explicación detallada de su decisión.
Una campaña difundida bajo el lema «Boycott ATypI» llama a boicotear la Association Typographique Internationale por mantener a Alexandra Korolkova entre los participantes de su conferencia de 2026, que se celebra del 28 al 31 de octubre en Sharjah, Emiratos Árabes Unidos.
Korolkova no pertenece al consejo de administración de ATypI, como se ha afirmado en algunas conversaciones sobre el caso. Es diseñadora tipográfica, directora de arte de ParaType y una de las ponentes invitadas. La responsabilidad que cuestiona la campaña corresponde al board de la asociación, presidido por Nada Abdallah, por haber decidido conservarla en el programa después de recibir una petición formal para revisar su participación.
La programación oficial de ATypI situaba la intervención de Korolkova el 29 de octubre bajo el título Beyond Alternates: Automating Microtypography with OpenType. La conferencia, de carácter técnico, presenta una herramienta incorporada a las fuentes que automatiza determinadas correcciones microtipográficas mientras se escribe: sustituye guiones, comillas rectas, símbolos y espacios por las formas adecuadas según el contexto.
La controversia no se refiere, por tanto, al contenido anunciado para esa ponencia, sino a la trayectoria profesional de Korolkova, a su relación actual con ParaType y a los criterios utilizados por una organización internacional para seleccionar y legitimar a sus participantes.
El 7 de septiembre, un grupo de profesionales ucranianos e internacionales dirigió una carta abierta al consejo de ATypI solicitando que Korolkova fuese retirada del programa o que su participación quedara suspendida mientras se realizaba una revisión ética. La petición reunía más de 160 adhesiones a mediados de septiembre y, según la información recopilada posteriormente por el diseñador y editor noruego Frode Helland, habría superado las 300 firmas.
Dos de los participantes ucranianos aceptados por el congreso, la diseñadora Oleksandra Korchevska-Tsekhosh y el diseñador tipográfico y calígrafo Oleksii Chekal, decidieron retirarse. «No queríamos renunciar. Queríamos hablar de tipografía», explicaron los promotores de la carta, que sostienen que la decisión de ATypI ha obligado a los profesionales ucranianos a elegir entre compartir espacio con Korolkova o perder una oportunidad profesional.
El trabajo para Astra Linux
Uno de los principales argumentos de la carta se refiere a PT Astra Sans y PT Astra Serif, dos familias tipográficas desarrolladas en 2016 por ParaType para RusBitTech, la compañía creadora del sistema operativo ruso Astra Linux. Korolkova e Isabella Chaeva aparecen como diseñadoras de estas fuentes.
Astra Linux fue concebido para su utilización por administraciones y organismos estatales rusos. Su edición especial recibió una certificación del Servicio Federal de Seguridad ruso —el FSB— que permitía emplearla para procesar información clasificada, secretos de Estado y otros datos restringidos. El sistema ha sido utilizado posteriormente en infraestructuras gubernamentales, militares y de seguridad.
Los autores de la carta consideran que este trabajo no puede tratarse como un encargo tipográfico aislado de su cliente y de sus aplicaciones. «¿Las tipografías para un sistema utilizado por la infraestructura estatal, militar y de seguridad rusa no son relevantes para participar en una conferencia internacional?», planteó Korchevska-Tsekhosh. La documentación y los argumentos principales fueron recogidos en septiembre por el medio cultural ucraniano Chytomo.
La petición también recuerda que Anna Yakupova, directora de ParaType, celebró públicamente en septiembre de 2022 la anexión ilegal de territorios ucranianos. ParaType respondió entonces que sus declaraciones se habían sacado de contexto y aseguró que la empresa y sus trabajadores estaban unidos por «el amor por las tipografías, no por sus opiniones políticas».
Korolkova continuó como directora de arte de la compañía. Los promotores de la campaña afirman además que conserva una participación del 5 % en ParaType, basándose en información registral citada por medios ucranianos. Esta cifra, sin embargo, no ha podido ser contrastada directamente en un documento mercantil público. Tampoco se ha localizado una respuesta pública de Korolkova a las acusaciones y preguntas planteadas por la carta.
Sus autores insisten en que la petición no se fundamenta en su nacionalidad, ciudadanía o lengua, ni pretende atribuirle una posición política que no haya expresado. Su argumento se centra en la actividad profesional, la permanencia en ParaType y la responsabilidad de las organizaciones que ofrecen una plataforma internacional a sus representantes.
Una decisión privada y ninguna explicación pública
Según Korchevska-Tsekhosh, ATypI le comunicó privadamente el 19 de septiembre que su consejo había completado la revisión y decidido no modificar el programa. La asociación, sin embargo, no ha publicado una resolución donde explique qué pruebas examinó, qué criterios profesionales o éticos aplicó y si ofreció a Korolkova la posibilidad de responder.
La campaña «Boycott ATypI» interpreta ese silencio como una toma de posición. «El consejo de administración ha decidido ignorar a más de 300 profesionales que pedían actuar. No se trata de un descuido ni de una incapacidad para intervenir. Es una elección consciente», afirma uno de los mensajes difundidos coincidiendo con la apertura del congreso.
Un artículo publicado por Frode Helland en Monokrom acusa además a ATypI de eliminar comentarios críticos en sus redes sociales y bloquear a algunas de las personas que cuestionaron su decisión. Estas actuaciones han sido denunciadas por los críticos de la asociación, pero no se dispone por ahora de una explicación de ATypI ni de documentación independiente suficiente para presentarlas como hechos definitivamente acreditados.
El caso plantea un conflicto que desborda la participación de una sola diseñadora. La presidenta de ATypI afirmó durante una intervención anterior que «la tipografía no es neutral». Ahora, quienes reclaman el boicot piden a la asociación que concrete esa idea: si existen límites profesionales para trabajar con infraestructuras militares, de seguridad, ocupación o propaganda, quién debe evaluarlos y mediante qué procedimiento.
La cuestión no consiste en atribuir a una tipografía la responsabilidad de una guerra, sino en determinar hasta dónde llega la responsabilidad de sus autores, de las empresas que aceptan determinados encargos y de las instituciones que legitiman posteriormente esas trayectorias. ATypI ha tomado una decisión, pero todavía no ha explicado públicamente el criterio que la sostiene.
