Los ‘piececitos’ que tienen algunos tipos de letra nos parecen naturales e imprescindibles en algunos lugares, pero solo son el fruto de un malentendido cultural.
Las serifas, conocidas también como ‘gracias’, son esas patitas que rematan los trazados de algunos tipos de letras. No forman parte de la estructura, no son tanto el trazo de la letra, sino que más bien son un ornamento. Una forma de la que podríamos prescindir pero que nos sigue pareciendo normal encontrárnosla y que incluso hace que letras como la ‘i’ o la ‘l’ se aguanten mejor de pie. Las veréis en la mayoría de las tipografías de libros y probablemente también las estaréis viendo ahora mismo si leéis esto en un periódico, una revista y quizá en la pantalla de un ordenador.
Generalizando mucho (espero que ningún tipógrafo lea esto) podríamos decir que las letras que llevan serifa son las que llamamos ‘romanas’, no porque vengan directamente de la Antigua Roma sino porque así les hubiera gustado que fuera a los que se inventaron este estilo, los impresores italianos de finales del siglo XV.