Schick Toikka, elegancia y nostalgia retro ochentera 

La revolución digital ha sido tan profunda y ha provocado tantos cambios en nuestras vidas que parece que llevamos inmersos en la era de los ordenadores desde siempre. Son las paradojas del tiempo, que algo puede resultar muy nuevo y muy viejo a la vez. Lo podemos ver claro si pensamos, precisamente, en los primeros ordenadores personales, que hicieron su aparición masiva a primeros de los años noventa: actualmente son piezas de museo.

Por otro lado, aquella explosión tecnológica dio de lleno en la tipografía, uno de los ejes centrales de la comunicación visual, y ya nada fue igual. Y como, desde entonces, han sido tantos los cambios y han sucedido tan rápidamente, aquellos inicios de la tecnología digital nos parecen rudimentarios, incluso naif. Y por eso mismo —la ingenuidad de todo principio—, ahora, con la perspectiva de los años transcurridos, aquellos mamotretos y el aspecto visual de aquellos viejos programas no puede resultar más cool. 

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