¿Qué hacer cuando tu diseño aparece plagiado?

Si te descubres un día haciendo “scroll” y, de pronto, tu diseño aparece en una cuenta que no es la tuya, la reacción es casi automática: enfado, incredulidad y esa sensación de “me lo han robado”. Es normal. Pero si quieres que el asunto acabe bien (retirada rápida, pago razonable o un acuerdo que no te desgaste), conviene cambiar el chip: menos impulso y más método.

Piensa en esto como en un pequeño protocolo de crisis. No porque vayas a acabar siempre en un juzgado, sino porque incluso cuando todo se resuelve con un email, gana quien llega con pruebas, fechas y una petición concreta. Y sí: aquí la rapidez importa, pero la precipitación suele regalarle al otro justo lo que necesita: tiempo para borrar rastros o para colocarse una coartada.

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