Una docente de las enseñanzas superiores de diseño de la Comunitat Valenciana, que prefiere permanecer en el anonimato, explica en esta carta los motivos de la huelga indefinida: infraestructuras deficientes, falta de equipamiento, exceso de burocracia, retrasos en las contrataciones, recortes de plantilla y una autonomía del ISEACV que, según denuncia, sigue sin desarrollarse plenamente.
Este lunes 11 de mayo de 2026 se ha vivido una jornada histórica. La comunidad educativa del sistema público de la Comunitat Valenciana ha salido a la calle para iniciar una huelga indefinida. Lo que está pasando afecta a todo el sistema educativo: infantil, primaria, secundaria, FP, Escuelas de Arte, Escuelas Superiores de Diseño, de Cerámica, Escuelas Oficiales de Idiomas, Conservatorios de danza y música, Escuelas de Arte Dramático…
Es un conflicto que tiene que ver con el deterioro progresivo de la enseñanza pública y con decisiones que afectan de manera directa a la calidad de la educación y a las oportunidades de muchísima gente.
En la ciudad que fue Capital Mundial del Diseño en 2022, las enseñanzas artísticas y superiores de diseño hemos salido a reivindicar que ya estamos cansados de tanta precariedad. Pero ¿qué significa que las enseñanzas superiores de diseño de la Comunitat Valenciana están en precario y que los docentes de estas enseñanzas llevan años viviendo esta situación? ¿Por qué hacemos huelga?
Hacemos huelga indefinida para reclamar unas infraestructuras dignas y seguras.
Por poner algunos ejemplos, en la sede de Viveros, en Valencia, si el alumnado no puede subir escaleras, no tiene acceso a los talleres de joyería, letterpress o serigrafía, entre otros. Se incumple la legislación vigente: simplemente no es accesible. Nuestros compañeros de la escuela de Alicante trabajan en un edificio en ruina técnica que este año ha tenido que cerrar por una plaga de pulgas. Los docentes van a trabajar y el alumnado a estudiar en esas condiciones, pero llevan años así, sin que nadie haga nada.
La precariedad también se refleja en una red WiFi deficiente que obliga al alumnado a trabajar con sus propios datos móviles. Además, el acceso está bloqueado para la mayoría de portales de referencia que cualquier diseñador consulta habitualmente. Se nos imponen filtros de contenido propios de centros de secundaria, ignorando que nuestro alumnado es mayor de edad y está en el nivel superior de enseñanzas: grados y másteres.
En definitiva, hacemos huelga porque es necesaria una inversión en infraestructuras y equipamientos, muchos de los cuales se encuentran obsoletos o son insuficientes para el desarrollo óptimo de la práctica docente. Se deben implementar mejoras urgentes en la accesibilidad y la seguridad de las sedes, la climatización de las instalaciones y la cobertura y calidad de la red WiFi, actualmente insuficiente.
Cuando reclamamos la reducción de la burocracia, nos referimos, por ejemplo, a los procesos de contratación de los especialistas de los másteres, que este año han batido récords: se han retrasado tres meses desde el inicio de las clases.
Pero llevamos sufriendo procesos burocráticos que no entienden la especificidad de nuestras enseñanzas desde hace mucho tiempo. La Conselleria tarda tanto en contratar a los sustitutos y sustitutas para cubrir bajas que el alumnado puede tardar meses en volver a tener clases de las asignaturas afectadas. Esto afecta directamente a la calidad de la enseñanza que reciben, pero como llevan desde primaria y secundaria sufriendo este problema, lo han normalizado. Los docentes de todas las etapas educativas hacemos esta huelga indefinida para decir basta ya a esta realidad.
La precariedad burocrática a veces no es tan evidente, pero sus consecuencias sí lo son. Por ejemplo, en la Escuela Superior de Diseño de Valencia se imparten 8 grados y 6 másteres, nivel 2 y 3 del MECES. Esto significa que impartimos docencia del mismo nivel que el sistema universitario. Lo hacemos muy bien: nuestro alumnado recibe premios y reconocimientos en convocatorias nacionales e internacionales y está presente en el sector profesional del diseño al más alto nivel.
Esto no sería posible sin la vocación de los equipos docentes, que además de impartir sus clases tienen que cubrir necesidades básicas del centro por falta de personal de mantenimiento, servicios y administración.
¿Se podría imaginar a los docentes e investigadores de la universidad rellenando formularios para que su alumnado haga prácticas, realizando tareas de mantenimiento informático o haciendo horas para abrir la biblioteca?
Por eso reclamamos que el Personal Docente e Investigador se dedique exclusivamente a la docencia y la investigación.
Hacemos huelga para que al final del curso, a pesar de que seguimos inmersos en la evaluación de los Trabajos Finales de Grado, la Conselleria de Educación no despida a nuestros compañeros docentes sustitutos el 30 de junio, como hace cada año.
Esta situación de precariedad no es solo fruto de la falta de presupuesto, sino del incumplimiento sistemático de la ley de creación del ISEACV.
Lo que legalmente nació como un organismo con autonomía propia para gestionar la singularidad de nuestras enseñanzas, hoy opera bajo una total falta de transparencia en el ejercicio de sus competencias. Esta parálisis institucional permite que se nos siga tratando como centros de secundaria, ignorando la autonomía de gestión que por ley nos corresponde y que sería clave para agilizar la contratación de especialistas o la gestión de infraestructuras.
Si esto no es suficiente para entender por qué somos docentes en precario, vamos a seguir describiendo un empleo en el que no se tiene un puesto de trabajo fijo ni el equipamiento básico necesario. Hay departamentos en los que se comparten tres ordenadores entre más de veinte profesores, por eso la mayoría va a trabajar con su propio portátil.
¿Sería aceptable que los administrativos del Ayuntamiento tuvieran que llevar sus equipos informáticos para poder trabajar?
Hemos normalizado situaciones lamentables en las que no tenemos equipamiento para que los docentes y el alumnado puedan desarrollar proyectos complejos. Esto causa precariedad en la enseñanza que impartimos y, aunque lo suplimos con vocación, la falta de equipamiento precariza la enseñanza pública del diseño.
Así que hacemos huelga para reivindicar que podríamos hacer mucho más, que nuestro alumnado se merece mucho más, que queremos hacer mucho más, pero necesitamos recursos.
Además, hacemos huelga para asegurar como mínimo el mantenimiento de los ciclos formativos y de los grupos de bachillerato artístico, particularmente afectados por los recortes.
La Conselleria ha decidido insertar los ciclos de enseñanzas artísticas en los IES, y el alumnado y los docentes están trabajando en espacios sin talleres especializados, sin equipamiento y sin recursos básicos. Una reclamación histórica por parte de numerosos docentes se centra en la necesidad de establecer una escuela de ciclos formativos en enseñanzas artísticas, independiente y pública en Valencia, permitiendo así el acceso a estos estudios a cualquier persona, dado que actualmente la oferta se concentra en centros privados.
Aunque la consellera se defiende en los medios de comunicación diciendo que ha aumentado las plantillas docentes, hacemos huelga indefinida para gritar no a los recortes de plantilla del 5%, que es en realidad lo que nos han comunicado el pasado 30 de marzo.
En nuestro caso se ha anunciado la aplicación de estos recortes de forma generalizada sin otro argumento que el de que no hay dinero. Supondrán menos atención individualizada, más rotación de profesorado y peores condiciones para sostener proyectos docentes de calidad. Y agravarán todos los problemas descritos anteriormente.
La campaña para desprestigiar nuestra movilización pone el foco en la reivindicación salarial. Y ya hemos visto que no se trata solo de un problema de dinero, pero recuperar el poder adquisitivo es una razón más para ir a la huelga.
Nuestro salario, idéntico al de nuestros colegas de secundaria, nos sitúa entre los colectivos educativos peor remunerados de España. A lo largo de los últimos 19 años hemos experimentado una gran pérdida de poder adquisitivo: los complementos autonómicos no se revisan desde 2007, ni tampoco los recortes que hubo en las pagas extra de 2010 escudándose en la crisis. Ante el notable aumento generalizado del coste de la vida, reclamamos el aumento salarial que nos corresponde por derecho.
Creemos que estamos en un momento histórico. Uno de esos momentos en los que docentes, estudiantes y profesionales del diseño, e incluso la sociedad en general, deben posicionarse y defender qué tipo de educación queremos sostener.
La educación pública no es solo el lugar donde estudiamos o trabajamos, sino una herramienta de desarrollo social, un espacio de acceso a la cultura, al pensamiento crítico y a oportunidades que deberían ser dignas y accesibles para todo el mundo.
Un lugar, en definitiva, por el que estamos dispuestos a luchar y por el que hemos iniciado esta huelga.
