El humor gráfico como exorcismo. Exposición: La Transición en tinta china

En los años anteriores a la muerte de Franco, los humoristas gráficos fuerzan los límites de la censura y ofrecen a sus lectores el fruto de su talento expresivo y de su ingenio satírico. La Biblioteca Nacional de España acoge del 28 de mayo y hasta el 25 de agosto la exposición La Transición en tinta china, que recrea esta etapa de la historia política española a través de las viñetas de los dibujantes más importantes, publicadas en distintos periódicos y revistas.
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humor gráfico, portada con Franco de la revista Por Favor

¿Cuál fue la visión de los dibujantes y humoristas gráficos acerca de la Transición política? ¿Cómo contribuyeron a ella? Son dos de las cuestiones que se plantea la exposición La Transición en tinta china que acoge la Sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional de España del 28 de mayo y hasta el 25 de agosto. Viñetas escritas a base de tinta y humor gráfico. En conjunto un relato muy crítico y exigente, rebelde e iconoclasta, comprometido con la libertad y nada dispuesto a aceptar una democracia mutilada o maquillada. Las urnas fueron su alegoría.

En la muestra están presentes las viñetas de Peridis, Gallego & Rey, Mingote, Forges, Máximo, Mena, El Roto, Perich, Sir Cámara, Killian, Martín Morales, Romeu, El Cubri, Ja, Quino, Ivá, Carlos Jiménez, Chumy Chumez, Cesc… Las obras pertenecen al fondo de la Biblioteca Nacional de España y en ellas se recrea esta etapa de la historia política española. Incluso la Casa Real ha prestado varias caricaturas que tienen como personaje central la figura del Rey.

El humor político, a menudo rebelde e irreverente, mantiene siempre una relación conflictiva con los gobernantes. En el caso concreto del humor gráfico, el conflicto suele ser más agudo. Los dibujantes parodian el discurso del poder, realzando su carácter cómico, y revelan su frecuente impostura para provocar la sonrisa cómplice del lector. Así, unas veces, los poderosos encerrados en un recuadro o una tira cómica pierden su solemnidad al ser convertidos en personajes de historieta. O se humanizan al ser desdoblados para mostrarse disconformes consigo mismos, tal y como son vistos por Peridis.

Otras veces, despojados de aquel manto, tropiezan, se equivocan o son importunados por individuos anónimos desde el sentido común, tan lejano al lenguaje oficial. Como Cervantes conocía bien, en la incongruencia germina el humor En España, desde los últimos años del franquismo, el humor era una forma de rebeldía. Quienes miraban los dibujos de humor político recuperaban un instante el sentido lúdico de la infancia para disfrutar con esa dicha que proporciona la travesura o la transgresión. La risa produce alivio. Incluso, aunque no es tan sencillo, también se puede reír de miedo para conjurarlo. Es decir, el humor como exorcismo.


En dicha época, los dibujos de humor político –esa peculiar literatura– conquistaban al lector más que los textos. Los humoristas gráficos utilizaron con gran habilidad los recursos expresivos de la comedia y de la farsa, así como los instrumentos de la retórica clásica, para satirizar situaciones, desenmascarar actitudes y burlarse de lo pretendidamente serio. Era otro modo de denunciar atropellos o injusticias desde la ironía sutil o la irreverencia ácrata. Formalmente, la modalidad expresiva utilizada por los dibujantes era variadísima.

En la exposición de la BNE se podrán contemplar viñetas de Peridis, Gallego & Rey, Mingote, Forges, Máximo, Mena, El Roto, Perich, Sir Cámara, Killian, Martín Morales, Romeu, El Cubri, Ja, Quino, Ivá, Carlos Jiménez, Chumy Chumez, Cesc… Muchas de ellas son originales, mientras que otras aparecen en publicaciones de los fondos de la BNE, como Hermano Lobo, ABC, El jueves, Blanco y Negro, El cuervo, Cuadernos para el diálogo, Informaciones, Pueblo, El País, Cocodrilo Leopoldo, El Papus, La Codorníz, Por favor, Triunfo o Época.

El comisario de la muestra es Francisco Bobillo de la Peña, con la colaboración de los humoristas gráficos Forges y Peridis. La transición a la democracia en España coincide con un extraordinario florecimiento del humor político gráfico. Desde los años anteriores a la muerte de Franco, los dibujantes, a través de nuevas publicaciones, fuerzan los límites de la censura y ofrecen a sus lectores el fruto de su talento expresivo y de su ingenio satírico.
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+info: www.bne.es

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