La Barcelona Creativity & Design Foundation (BCD) y la marca de vino El perro verde lanzan una convocatoria abierta a diseñadores, artistas y profesionales creativos que deberán desarrollar, sin remuneración, una propuesta específica y especulativa para la marca. Los tres proyectos seleccionados recibirán 5.000 euros brutos cada uno, una cantidad que incluye los honorarios de diseño y un «desarrollo técnico» cuyo alcance no queda definido en las bases.
Hay algo especialmente incómodo en que una organización dedicada a defender el valor económico de la creatividad invite a los profesionales creativos a trabajar gratis. No hablamos de enviar un portfolio, presentar trabajos ya realizados o explicar brevemente una idea para acceder posteriormente a un encargo remunerado. Hablamos de pensar, idear y desarrollar una propuesta específica para una marca comercial sin saber si se cobrará por ese trabajo.
La convocatoria se llama Inspired x El perro verde y está promovida por El perro verde junto a la Barcelona Creativity & Design Foundation (BCD), promotora de la Barcelona Design Week. Resulta difícil pasar por alto quién está detrás. La propia fundación se presenta en las bases como una entidad creada en 1973 cuya misión consiste en «fortalecer la economía creativa de Barcelona» y demostrar «el valor que la creatividad aporta a cualquier negocio».
El perro verde construye su discurso de marca alrededor de «Lo eres. O no lo eres», una idea con la que asegura celebrar la autenticidad y a quienes no intentan parecerse a nadie. La diferencia, la personalidad y hasta la rareza forman parte de ese posicionamiento, que sitúa deliberadamente a la marca cerca «del arte, la creatividad, la moda y el diseño». Es precisamente a esa comunidad creativa a la que ahora dirige esta convocatoria.
Y según dicen en las base de Inspired in Barcelona asegura crear puentes entre empresas y profesionales creativos. Puentes de trabajo gratis.
La manera elegida en esta ocasión para demostrar ese valor es peculiar: pedir a diseñadores, artistas y profesionales creativos que desarrollen propuestas gratuitamente y seleccionar después las tres que recibirán dinero.
No se trata, además, de resolver un ejercicio sencillo. El encargo consiste en reinterpretar el ADN de El perro verde mediante un objeto, pieza o «artefacto de autor». El abanico es enorme: diseño gráfico, fotografía, cartel, tipografía, motion graphics, audiovisual, videojuegos, animación, 3D, diseño industrial, mobiliario, iluminación, moda, joyería, cerámica, vidrio, espacios, instalaciones, ilustración, pintura o escultura, entre otras disciplinas. Y para participar hay que trabajar.
Las bases exigen presentar un panel A2 vertical con el nombre de la propuesta, una descripción conceptual y toda la información necesaria para comprenderla, incluyendo «definición, materiales, técnicas, etc.», además de imágenes o renders que permitan visualizar el resultado. Cada participante o equipo puede presentar hasta tres propuestas. Todo ese trabajo se realiza sin remuneración. Después, ya veremos.
Hay alternativas
Hay alternativas. Si BCD y El perro verde disponen de 15.000 euros podrían elegir a un único estudio, artista o diseñador y destinarle los 15.000 euros. Sin más, como cualquier otro trabajo en la calle. Necesitas algo, lo pagas a quien puede hacerlo, no haces un concurso.
Trabaja primero para nosotros. Piensa una idea para nuestra marca, desarróllala, define cómo sería, con qué materiales se realizaría y enséñanos mediante imágenes o renders qué aspecto tendría. Después nos sentaremos a mirar todo lo recibido y decidiremos qué tres trabajos merecen cobrar. Una suerte de bufones contemporáneos llamados a actuar ante la corte con la esperanza de que alguno consiga finalmente el favor del rey.
5.000 euros muy brutos
Las bases señalan que la cantidad «comprende los honorarios de diseño de la pieza y del desarrollo técnico necesario para su correcta ejecución en caso de realizarse un prototipo». Los seleccionados, además, «tendrán que participar activamente en el proceso de producción del prototipo junto con la marca». Y los 5.000 euros estarán sujetos a las retenciones fiscales correspondientes.
¿Qué significa exactamente «desarrollo técnico»? No lo sabemos. ¿Incluye planos, modelado, artes finales, pruebas, búsqueda de proveedores, modificaciones o supervisión? ¿Cuánto dura esa participación «activa»? ¿Diez horas? ¿Cincuenta? ¿Cien? ¿Cuántas reuniones y revisiones contempla? ¿Qué sucede si desarrollar correctamente una pieza exige meses de trabajo? Las bases no lo concretan.
Tampoco fijan un presupuesto independiente para producir los prototipos ni detallan quién asumiría los diferentes costes de esa producción. Esto no significa que necesariamente tengan que pagarlos los autores —las bases no dicen eso—, pero tampoco permiten saber cuál será el presupuesto disponible ni cómo se organizará esa parte del proyecto.
Y existe todavía otra peculiaridad. La producción no está garantizada. Una vez elegidas las tres propuestas, la organización «evaluará la viabilidad de producción» para «valorar la producción de un prototipo de cada pieza». Más especulativo no se puede ser.
Primero piensa. Después diseña. Prepara el proyecto. Preséntalo. Si eres uno de los elegidos, cobrarás 5.000 euros brutos y tendrás que continuar participando activamente en su desarrollo. Y entonces se valorará si aquello finalmente se produce.
Quizá alguien haya pensado que asociar El perro verde con diseñadores, artistas y creativos era una buena manera de acercar el vino a ese público. Las marcas, sin embargo, también se construyen mediante las relaciones que establecen con las comunidades a las que pretenden acercarse. Y esta convocatoria establece una bastante particular: trabaja para nosotros, demuéstranos lo que sabes hacer y después decidiremos si eres uno de los tres a los que pagamos.
