El Ayuntamiento de Don Benito tendrá que pagar 6.500 € a Javier Torres por plagiar su cartel del Carnaval de Santa Cruz

27/09/2015 Cartel del Carnaval 2016 de Santa Cruz de Tenerife. El fabricante canadiense de componentes para automóviles Magna registró un beneficio neto de 51 millones de dólares (34,4 millones de euros al cambio actual) durante el tercer trimestre del año, en comparación con las pérdidas de 215 millones de dólares (145,2 millones de euros) contabilizadas en el mismo periodo de 2008, informó este viernes la empresa, que indicó que en el acumulado del año perdió 354 millones de dólares (239,1 millones de euros). La corporación norteamericana, aspirante a la compra de Opel hasta que General Motors decidió no vender su filial, señaló que sus resultados entre julio y septiembre de este año se vieron afectados por la reducción de la producción de automóviles en todo el mundo. La facturación de la multinacional canadiense se situó en 4.669 millones de dólares (3.154 millones de euros) en el tercer trimestre del presente ejercicio, lo que representa una reducción del 15,6% si se compara con los datos del mismo periodo de 2008. El beneficio operativo de Magna alcanzó los 81 millones de dólares (54,7 millones de euros) en el tercer trimestre, en comparación con las pérdidas netas de 215 millones de dólares (145,2 millones de euros) del mismo trimestre de 2008. 'NUMEROS ROJOS' EN EL ACUMULADO Por otro lado, la corporación canadiense contabilizó unas pérdidas netas de 354 millones de dólares (239,1 millones de euros) en los nueve primeros meses del presente ejercicio, lo que supone entrar en 'números rojos' en comparación con los 219 millones de dólares (148 millones de euros) de beneficio de 2008. Magna registró una facturación de 11.948 millones de dólares (8.072 millones de euros) entre enero y septiembre de este año, un 36% menos, mientras que en este periodo contabilizó unas pérdidas operativas de 386 millones de dólares (2610 millones de euros), frente al beneficio de 493 millones de dólares

La Audiencia Provincial de Badajoz confirmó hace unos días de forma definitiva sin posibilidad de recurso la condena al consistorio de Don Benito (María Fernanda Sánchez Rodríguez, del partido local Siempre Don Benito –partido conservador, tradicionalista y localista– era la alcaldesa en ese momento) por utilizar sin autorización una versión prácticamente idéntica de la obra. El diseñador intentó resolver el conflicto por la vía amistosa, no recibió respuesta y tuvo que acudir personalmente a los tribunales para defender unos derechos que el propio Ayuntamiento negó que le pertenecieran.

27/09/2015 Cartel del Carnaval 2016 de Santa Cruz de Tenerife.

El cartel utilizado para anunciar el Carnaval de Don Benito de 2025 fue realizado por el departamento de Comunicación municipal después de que el concurso convocado por el Ayuntamiento quedara desierto.

La Audiencia Provincial de Badajoz ha confirmado íntegramente la condena al Ayuntamiento de Don Benito por vulnerar los derechos de propiedad intelectual del diseñador Francisco Javier Torres Franquis. El consistorio utilizó para anunciar su Carnaval de 2025 una versión prácticamente idéntica del cartel que el autor había creado para el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife de 2016.

El Ayuntamiento deberá indemnizar a Torres con 6.500 euros: 2.500 por daños materiales y otros 4.000 por daños morales. También tendrá que cesar en el uso de la obra, retirar y destruir todos los ejemplares físicos y digitales del cartel plagiado, publicar la resolución judicial en medios locales y regionales y asumir las costas del recurso de apelación que presentó contra la primera sentencia.

El fallo inicial había sido dictado el 7 de enero por el Juzgado de lo Mercantil de Mérida. En lugar de aceptar la resolución, el Ayuntamiento recurrió y sostuvo, entre otros argumentos, que Francisco Javier Torres no estaba legitimado para presentar la demanda porque los derechos sobre el cartel pertenecían al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. En consecuencia, pidió que se desestimara la acción emprendida por el diseñador.

La Audiencia rechaza ese razonamiento y recuerda que haber cedido una obra para anunciar una edición concreta de un acontecimiento no significa que el creador pierda su condición de autor ni que transfiera automáticamente todos sus derechos. Es decir, el Ayuntamiento de Don Benito utilizó un trabajo ajeno sin permiso y, cuando su creador acudió a la Justicia, trató además de apartarlo del procedimiento alegando que aquel trabajo ya no le pertenecía.

El concejal Álvaro Ballesteros junto al cartel del Carnaval de Don Benito 2025

El autor tuvo que defenderse solo

La secuencia del caso resulta especialmente reveladora para los profesionales del diseño. Torres no acudió directamente a los tribunales. Cuando descubrió la copia, envió un correo electrónico al Ayuntamiento de Don Benito en febrero de 2025 y posteriormente remitió un burofax para intentar solucionar el conflicto antes del comienzo de las fiestas. No obtuvo respuesta. Ante el silencio institucional, presentó una demanda civil el 30 de julio de 2025.

Tampoco el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, la institución que había encargado y utilizado el cartel original, figuró como demandante ni consta que se personara en el procedimiento para defender la obra. La reclamación fue impulsada por el propio autor, que tuvo que asumir la iniciativa, acudir a un abogado y sostener el proceso hasta obtener dos resoluciones favorables.

En cuanto al plagio, la Audiencia considera que resulta «ostensible». Ambos carteles comparten como protagonista un chicharro construido mediante formas geométricas, además de una estructura, una composición y un tratamiento visual prácticamente idénticos. La resolución sostiene que «un simple vistazo a los dos carteles permite apreciar la enorme similitud».

Javier Torres en su estudio

El Ayuntamiento de Don Benito defendió que el pez era un motivo habitual en las celebraciones de Carnaval por su relación con el entierro de la sardina. El tribunal descarta también este argumento: la obra original no representa una sardina, sino un chicharro, símbolo estrechamente vinculado a Santa Cruz de Tenerife. Las modificaciones introducidas en el cartel de Don Benito eran accesorias y no alteraban los elementos esenciales de la creación de Torres.

El caso demuestra algo bastante menos tranquilizador que la evidencia de la copia. Las reclamaciones amistosas no obtuvieron respuesta, ninguna administración defendió activamente al diseñador y el Ayuntamiento condenado intentó negar que pudiera reclamar. La única protección efectiva llegó cuando Francisco Javier Torres decidió acudir personalmente a los tribunales. Los derechos de autor existen en la ley, pero, cuando las instituciones no los respetan ni los defienden, hacerlos valer sigue dependiendo demasiadas veces de que el profesional disponga de tiempo, dinero y determinación para demandar.

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