Abyss Artspace presenta en Valencia una exposición fotográfica de Daniel Martínez Barber que desplaza la mirada del muro al rostro. La muestra reúne doce retratos de artistas urbanos de la ciudad —seis hombres y seis mujeres— fotografiados a cara descubierta frente a uno de sus propios murales.
El graffiti ha vivido históricamente entre dos tensiones difíciles de resolver: la fascinación por la imagen y el recelo hacia quien la firma. Se mira el muro, se discute la intervención, se celebra o se condena la pieza, pero pocas veces se detiene la mirada en la persona que hay detrás. Esa es precisamente la operación que propone Retratos de la Brigada Anti-Graffiti, la exposición del fotógrafo Daniel Martínez Barber que Abyss Artspace inaugura el viernes 12 de junio, a las 19.00 horas, en Valencia.
La muestra no enseña graffiti en el sentido más habitual del término. No plantea un recorrido por piezas urbanas ni una recopilación documental de muros intervenidos. Su punto de partida es otro: poner rostro a quienes firman esas obras. En total, la exposición reúne doce retratos a color de artistas urbanos vinculados a Valencia, seis hombres y seis mujeres, fotografiados a cara descubierta delante de uno de sus propios murales.
El título funciona como una pequeña trampa. Retratos de la Brigada Anti-Graffiti utiliza la ironía para desmontar una imagen todavía muy extendida: la del grafitero como figura necesariamente oculta, vandálica o clandestina. Frente a esa lectura simplificada, Martínez Barber construye una serie frontal, serena y directa, en la que los autores y autoras aparecen como sujetos reconocibles. No como sombras que huyen, sino como personas que sostienen la mirada.
Entre los artistas retratados figuran nombres de proyección internacional como Deih y Julieta XLF, junto a otros perfiles de la escena valenciana como Nero, Irene Remón, Barbi, Duke 103, La Nena Wapa, La Oliwa, Shot, Xelon, Stillo Noir y Disneylexya. La selección propone así un mapa parcial, pero significativo, de una cultura visual que en Valencia ha tenido una presencia constante en la calle y que, con el tiempo, ha ido ocupando también otros espacios de legitimación: galerías, festivales, encargos institucionales, proyectos editoriales y trabajos para marcas.
La decisión de fotografiar a cada artista delante de una obra propia introduce una tensión interesante entre identidad y lenguaje. El mural funciona como contexto, pero no desplaza al retratado. La imagen urbana deja de ser únicamente superficie y se convierte en fondo biográfico, casi en una prolongación del cuerpo. El rostro, por su parte, altera la lectura habitual del graffiti: obliga a relacionar la obra con una presencia concreta, con una edad, una postura, una expresión, una forma de estar.
Daniel Martínez Barber ha trabajado la serie con una cámara digital de medio formato y teleobjetivo, buscando un encuadre similar en todas las imágenes. Esa homogeneidad formal refuerza la idea de conjunto y evita que cada retrato se lea como una pieza aislada. No se trata solo de mostrar a doce artistas, sino de construir una mirada coral sobre una escena. El gesto es sencillo, pero eficaz: colocar a quienes habitualmente quedan detrás del alias en el centro de la imagen.
El proyecto también dialoga con un debate más amplio sobre el lugar del arte urbano en la ciudad contemporánea. Durante años, el graffiti ha sido leído desde categorías enfrentadas: deterioro o expresión, vandalismo o cultura, conflicto o patrimonio visual. Sin embargo, la realidad suele ser bastante más compleja. En muchas ciudades, los mismos lenguajes que en un contexto se persiguen pueden ser celebrados en otro; la firma que molesta en una persiana puede convertirse en imagen institucional cuando aparece en un mural autorizado. Esa ambivalencia forma parte de la historia del graffiti y de su relación con el espacio público.
En ese sentido, Retratos de la Brigada Anti-Graffiti no pretende resolver la discusión, pero sí desplazarla. Al mostrar los rostros de los artistas, la exposición introduce una dimensión humana en un debate que a menudo se formula de manera abstracta. El graffiti no aparece aquí como ruido visual ni como decoración urbana, sino como una práctica sostenida por personas concretas, con trayectorias, lenguajes y modos distintos de ocupar la ciudad.
La exposición podrá verse en Abyss Artspace del 12 de junio al 15 de julio de 2026. El espacio, ubicado en la calle Millares 8 de Valencia, funciona como galería, taller y programa educativo, con una especial atención a las técnicas gráficas y al arte contemporáneo. Fundado por el artista letón Sergejs Kolecenko, Abyss Artspace ha ido construyendo una programación vinculada a la práctica artística, el grabado y el intercambio entre creadores locales e internacionales.
Martínez Barber, por su parte, inició su trayectoria fotográfica en 2001, experimentando con fotomatones en blanco y negro en Suiza. Posteriormente expuso en el Cabaret Voltaire de Zúrich y fue seleccionado para Descubrimientos PHotoESPAÑA. Además de su trabajo fotográfico, ha desarrollado una trayectoria audiovisual a través de los sellos Opus No Media y Films Before Breakfast. Entre sus proyectos se encuentran el documental Dada Changed My Life, reconocido con tres premios en Estados Unidos, y el videoclip Freeze para la banda suiza The Young Gods.
Retratos de la Brigada Anti-Graffiti podrá visitarse de lunes a viernes, de 11.00 a 19.00 horas, con entrada gratuita. La inauguración tendrá lugar el viernes 12 de junio a las 19.00 horas en Abyss Artspace, en la calle Millares 8, junto a Metro Jesús.
