Cartel, adaptación y memoria creativa por 200 euros brutos: el atraco del Certamen de Bujaraloz

El Certamen de Cortometrajes de Bujaraloz busca el cartel de su decimonovena edición, dedicada al cine quinqui y prevista del 6 al 13 de diciembre. Diseñadores profesionales y amateurs pueden enviar hasta tres propuestas, cada una terminada, adaptada a redes sociales y acompañada de una memoria creativa. El plazo de la convocatoria especulativa acaba el 9 de octubre. Después de reunir todos esos trabajos, el certamen pagará 200 euros brutos al ganador; y si el jurado no queda satisfecho, puede declarar el premio desierto y no pagar ni eso.


Las bases de 2026 no solicitan una idea preliminar con la que elegir después a un profesional. Exigen que cada participante resuelva el trabajo antes de saber si cobrará: un cartel original sobre el cine quinqui, compuesto con las fechas y el logotipo del certamen, una franja de cinco centímetros para las marcas de organizadores, colaboradores y patrocinadores y calidad suficiente para reproducirse en formato 50 × 70 centímetros. El archivo debe entregarse en PDF, tamaño A3 y a 300 píxeles por pulgada. También hay que preparar una versión cuadrada para redes sociales y explicar por escrito el proceso creativo. Poca cosa.

¿Cómo se fijaron los 200 euros? ¿Qué estimación de horas se utilizó o qué parte del presupuesto del festival se destina a su imagen gráfica? No hay negociación ni posibilidad de ajustar el alcance: quien convoca decide cuánto trabajo quiere, cuánto vale el trabajo de un tercero y bajo qué condición llegará a pagarlo ¿Dónde se ve eso?.

La comparación con convocatorias anteriores evidencia todavía más este sinsentido. En las bases de 2024 ya se ofrecían 200 euros, pero se pedían dos archivos: el arte final del cartel a 200 píxeles por pulgada y un documento con los datos personales. En 2025, el premio se mantuvo intacto, pero el arte final pasó a exigirse a 300 píxeles por pulgada y se añadieron una adaptación cuadrada para redes y una breve descripción del proceso creativo. La comunicación exige una adaptación para redes, una resolución mayor y una explicación del concepto; los 200 euros, por lo visto, no se han enterado.

Mientras siga recibiendo diseños terminados, el Certamen de Bujaraloz no tendrá ningún incentivo para cambiar. Si quiere un cartel, que elija a quien considere oportuno y lo contrate. Pero que deje de organizar una competición para decidir cuál de todos los trabajos gratuitos merece 200 euros brutos.

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