Alejarte del diseño para diseñar mejor

Estamos hiperconectados, internet y nuestros hábitos tienen la culpa… A través de la red vemos cada minuto fantásticos proyectos, tipografías, logos, packaging, carteles, editorial… Estamos en la era del talento, en la que incluso con escasos medios podemos ver cada vez más ingeniosos y maravillosos trabajos que beben de las fuentes más variopintas. Por suerte, somos además capaces de unir con éxito nuestro querido diseño a diferentes disciplinas ajenas como son la cocina, la ciencia, la poesía, la música, la artesanía, etc.
©Imagen: Paraflyer | Haka Ertan | Creativedash

Entre tanto Facebook, Twitter, Pinterest, WhatsApp y mails, a veces corremos el riesgo de olvidarnos de que otras formas de vida son posibles, las más tangibles. Claro que lo tangible también lo encontramos en la vida digital. Quizá el mayor reto está en no quedarnos con lo que nos viene dado, en evitar las continuas llamadas de atención y distracciones, esas grandes ladronas de guante blanco de nuestro tiempo y en adquirir el criterio para seleccionar, para ser nosotros los que decidamos el qué y el cuándo… tarea a veces complicada, sí, pero necesaria.

En la quietud dominical tan solo con un papel –bueno pantalla– en blanco mi mente viaja hacía esas fuentes que sin ser diseño en sí, aunque algunas no dejan de serlo, son eternas amigas de las neuronas que sin duda alimentan nuestra creatividad y nunca deberíamos abandonar.

Aquí una pequeña lista de fuentes estimulantes:

El cine
Desde Bergman, Fellini, Buñuel, Kurosawa, Bela Tarr, los ases de la nouvelle vague con Melville, Truffaut, Godard y compañía hasta Wong Kar-wai, Haneke, Wes Anderson, Pawlikowski o el Blade Runner de Scott y esas fantásticas comedias que nos hacen reír y liberar dopamina, tan necesaria para despertar la creatividad. El séptimo arte es lo más parecido a viajar sin moverte del sitio. Claro que, como en todo, lo complicado es seleccionar, porque si nos quedamos con el cine que en ocasiones nos sirven en televisión es mejor estar en Facebook.

Viajar
No es ningún secreto que conocer otras culturas y surcar mares abre las mentes, que para ello se necesita tiempo y dinero tampoco. Son conocidas las ciudades que han sido tildadas como ‘meca del diseño’: Londres, Nueva York, Copenhague, Amsterdam, Barcelona y otras tantas pueden ser muy estimulantes. A ellas llegan los nuevos modelos de negocio y lo más cool. Pero no deberíamos obviar lo que nos pueden transmitir otros lugares de nuestro extenso globo terráqueo. Cualquier lugar puede ser adecuado si somos capaces de vivirlo con la mirada apropiada. Evitar los lugares turísticos, viajar cuando las ciudades estén ‘on’, leer la prensa local, entrar en un supermecado, pasear por las calles sin rumbo ni horarios disfrutando de rótulos y fachadas, viajar en transporte público y mezclarnos con los lugareños pueden ser divinas fuentes de inspiración.

La música
Desde Schubert, Wagner, Mozart, Bach, Chopin, Purcell hasta Chet Baker, Miles Davis, Led Zeppelin, Bowie, Dylan, Radiohead, Zenet, los Chemical o los Rolling, la música es una estupenda compañera de viaje como a veces el silencio también lo es. La música, además de ser una fuente de inspiración refleja nuestro estado de ánimo y hasta lo puede modificar. Puede ser el sonido de fondo mientras trabajamos, la banda sonora de nuestros viajes o simplemente la que escuchemos con los ojos cerrados. Además de escucharla, los videoclips, las óperas, los festivales y los conciertos también son interesantes actividades con las que deleitar a nuestro hemisferio derecho.

La poesía
Homero, Safo, Shapeskeare, Rimbaud, Borges, Mistral, Neruda, Salinas, Poe, Cortázar, Cernuda, Benedetti y tantos nombres nos acercan a paisajes a veces desconocidos. La forma en que los poetas cuentan lo que quieren transmitir y el cómo utilizan el léxico son un buen ejercicio para desaprender. Versos, prosas e intimidades que cada uno de nosotros interiorizamos de manera diferente y que nos acercan a otros mundos internos en los que podemos vivir múltiples vidas o recordar las vividas y con ello aumentar nuestro inventario de experiencias para albergarlas en nuestra memoria y así generar un interesante archivo del que podremos disponer en el momento de crear.

La cocina
Últimamente la cocina, el diseño y la creatividad se aúnan en innumerables proyectos y exposiciones. Acertado o no, el hecho es que tanto el arte de cocinar como el de comer son muy saludables, y que cocinar –al menos que tengas una Thermomix– requiere grandes dosis de creatividad. Desde el momento en el cual debemos elegir los ingredientes o conformarnos con los que tenemos en la despensa, hasta el resultado en el que la estética juega un importante papel, la experimentación y la creatividad están muy presentes. Incluso seguro que alguna vez te has visto añadiendo algún ingrediente ya que te faltaba un color en el plato. Los aromas, sabores, texturas y formas desde luego que son estimulantes.

Las personas
Desde hace tiempo escuchamos mucho lo de las relaciones tóxicas, gente tóxica, etc. Tóxicas o no tóxicas el entorno del que nos rodeamos es clave. Diseñamos para personas y relacionarnos con ellas es básico, las tertulias, los debates, los intercambios, hacernos preguntas y encontrar respuestas, comprender, aprender, descubrir diferentes valores y maneras de pensar y vivir forma parte de un intercambio valiosísimo que en parte construye nuestra manera de ser y hacer. Las relaciones y su gestión son básicas en nuestra existencia. Al igual que la soledad elegida puede ser una gran fuente de creatividad, las relaciones también lo son.

La filosofía
Pitágoras, Platón, Hume, Kant, Nietzsche, Hegel, Marx, Bauman, Bunge… A través de ellos buceamos por las corrientes del pensamiento humano en diferentes etapas de la historia. Adquirimos conocimientos, consciencia, valoramos diferentes modus vivendi y por tanto adquirimos información para valorar alternativas, cambios, posibilidades… Temas ligados estrechamente al proceso del diseño y a las soluciones.

El arte
Pintura, escultura, instalaciones, Picasso, Modigliani, Duchamp, Mondrian,  Mucha, Bacon, Hockney,  Ai WeiWei, Olafur Eliasson… Tanto y tan discutido, que si el arte es para los entendidos, que si es para todos, que si puedes opinar, que mejor no opines que tú no entiendes, que vaya expo, que esto lo podría haber hecho yo… De cualquier manera, el arte es arte y es una explosión creativa en sí misma que explora, trasmite, juega.

La naturaleza
Estamos en plena naturaleza, quietos frente a un bosque mirando a un punto fijo. Tan solo las gamas crómaticas que podremos observar en ese momento  son de las más interesantes en la faz de la tierra, en el sentido estricto. La carta pantone con matices de verdes, marrones y azules es muy extensa. Si comenzamos a mover las púpilas podremos observar una increible fiesta de dibujos y formas, si además miramos al cielo a través de las ventanas de las copas de arboles y nos perdemos en el juego de luces y sombras seguro que nos sorprendemos, esto sin contar con la visualización de las nubes, observar a través de la niebla, tocar la nieve, observar el mar o que tengamos la suerte de encontrarnos con una de las múltiples especies que habitan el lugar. Y todo esto quietos, imagina si comenzamos a dar un paseo… Todo un mundo en el que la creatividad e imaginación pueden viajar a sus anchas.

Salgado, Cartier-Bresson, Capa, Leibovitz, Le Corbusier, Van der Rohe, Aalto, Auster, Murakami, Dickens, Kureishi, García Márquez, Millás, Einstein, Freud, Robinson, arquitectura, fotografía, literatura, ciencia, teatro, psicología… Son tantos los humanos y las materias ajenas al diseño que inspiran e influyen que no tendríamos ni tiempo ni espacio de mencionarlas todas.

Todas estas materias alimentan nuestras almas, neuronas y espíritus y, por lo tanto, nuestra creatividad. A veces nos olvidamos de disfrutarlas en sí mismas, sin más edulcorantes. Es como aquello de ‘somos lo que comemos’, aunque con tanta diversidad lo complicado es elegir el qué y con tantas prisas el cuándo.

¿No os dan ganas de viajar en coche disfrutando del paisaje con la música como acompañante y una maleta llena de libros para leerlos en la quietud bajo el cielo? ¿O de ver una peli? ¿O ir a un festival de música?…

No olvidemos que hay vida detrás de estas maravillosas pantallas.

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