Javier Calleja: «Mi llegada al mundo del arte fue un poco tardía como tantas cosas en mi vida»

Javier Calleja (1971) es un artista nacido en Málaga (España), centrado en la creación de obras muy visuales en las que, mediante la máxima simplificación, transmite todo tipo de emociones que van desde el humor más ácido hasta la ternura más adorable, pasando incluso por lo escatológico a veces. A pesar de que no le gusta hablar sobre su trabajo porque cree en el proverbio que dice que ‘aquel que no entienda una mirada tampoco entenderá una larga explicación’, hoy nos abre un pequeño resquicio a su particular universo.

Javier Calleja

A Javier Calleja ya desde pequeño se le daba bien dibujar, o al menos curiosidad no le faltaba. Según nos cuenta, nunca quiso dedicarse al arte y cuando le preguntaban, decía que los artistas eran todos unos muertos de hambre. Ahora sigue pensando lo mismo, pero le da igual.

«Fue con 25 años cuando decidí empezar a estudiar Bellas Artes y a partir de los 30 cuando me dediqué de forma ‘seria’. Así que mi llegada al mundo del arte fue un poco tardía como tantas cosas en mi vida…».

A lo largo de su trayectoria artística ha ido desarrollando un ‘no-proceso’ creativo el cual sigue a pie juntillas para llevar a cabo sus obras: pasar las 24 horas en ‘modo on’. De esta forma siempre está atento a cualquier idea que surja y que sea interesante desarrollar. Además, en cuanto a técnicas se refiere, se toma el lujo de no privarse de nada: «Cualquier tipo de técnica me va bien siempre y cuando me dé el resultado que busco. De ahí que en mi trabajo podamos encontrar dibujo, pintura, escultura, instalaciones…».

En cada proyecto, Javier Calleja intenta que sean las obras quienes hablen por sí mismas; que sea el espectador quien las interprete a su manera. Es por ello que el esfuerzo del artista está concentrado en que la obra sea muy visual y que ésta contenga la idea de la manera más simplificada posible.

«Eso no quita que cada uno encuentre en mis obras muchos más significados de los que yo en un principio quise dar, eso me gusta, pues a veces la gente me explica mis obras mejor que yo», afirma Calleja.

De hecho, el espectador es una parte importante en su trabajo. Cuando idea una exposición lo hace siempre pensando en el espectador, en el recorrido visual que tendrá. Según nos cuenta, le gusta instalar sus pequeñas obras en lugares poco usuales como techos, esquinas, suelos o rodapiés, obligando de alguna forma a que el espectador se esfuerce a la hora de contemplar su trabajo.

«Como decía Vittorio Gassman… ‘Un actor, un espectador: el teatro’. El arte no sería nada sin los espectadores».

Una de las herramientas con las que cuenta Calleja a la hora de simplificar la idea a comunicar es la inclusión de breves textos en inglés: «Cuando uso el inglés tengo la sensación de que mis obras son de otro artista y no mías, y eso me da una distancia para poder observarlas desde fuera. El inglés es un idioma que permite hacer frases más cortas que el castellano y eso simplifica el mensaje. Todos los artistas internacionales usan el inglés en sus obras: japoneses, franceses, belgas… ¿Por qué nosotros no? Somos una generación en la que nuestros padres gastaron mucho dinero en que aprendiéramos inglés y ahora que lo hemos hecho… ¡¿no podemos utilizarlo?! Me parece una gran estupidez eso de que como eres artista español: haz tu obras en español. Por último y muy importante, gran parte de la obra que vendo es la que está en inglés… Tengo obra en castellano también, pero se vende menos. Eso no es culpa mía… », explica Javier Calleja.

Entre sus trabajos encontramos numerosas miniaturas. Este pequeño formato llegó a manos de Calleja de forma irremediable ya que la falta de un espacio adecuado para realizar grandes formatos no le dejó otra que proyectarlos a pequeña escala: «No tenía más remedio que abandonar el arte o hacerlo de bolsillo. Así, aquellas maquetas o miniaturas fueron encontrando su lugar en el espacio y me di cuenta que no es más grande lo que más espacio ocupa si no lo que más espacio llena, y una pequeña obra podía perfectamente llenar una sala de exposiciones». Con esta opción el artista solucionaba ciertos problemas de producción y transporte. Aun así Calleja afirma no abandonar su interés por el gran formato y cada vez que puede, se embarca en obras grandes.

Uno de sus últimos proyectos ha sido la colaboración con la marca Absolut en el proyecto #Absoluticon en el que, junto a otros artistas, ha reinterpretado la botella. Normalmente Calleja no suele involucrarse con marcas comerciales pero, según nos cuenta, este caso ha sido diferente ya que los beneficios que se obtengan de la subasta de las piezas artísticas, son para obras benéficas. En su propuesta para #Absoluticon, ha decidido incluir uno de los personajes más recurrentes entre sus trabajos urbanos; una criatura escondida de la que solo sobresalen de la oscuridad sus grandes ojos verdes y sus manos.

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Broken painting….

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Things I like Una foto publicada por Javier Calleja (@javicalleja) el