Selva Hernández: «El mundo editorial es todo un universo lleno de planetas poblados por muy diferentes especies»

Selva Hernández es diseñadora, editora, bibliófila y apasionada librera. Miembro de Alliance Graphique Internationale, AGI, desde 2017 pertenece a la tercera generación de una gran familia de libreros anticuarios de la Ciudad de México. Entre sus muchas facetas, también es investigadora y curadora especializada en el libro como un objeto.

Selva Hernández diseñadora, bibliófila y apasionada librera
Desde 1993 Selva Hernández viene dedicando su carrera al diseño de libros y la edición de publicaciones culturales, libros de arte, catálogos para exposiciones y museos. Se inició con la publicación Galera, dedicada a la bibliofilia y el arte del libro, así como el taller de diseño del mismo nombre. En 2011 fundó Ediciones Acapulco, una editorial independiente que imprime libros de edición limitada con una cuidadosa selección de contenidos, edición, impresión y diseño. Actualmente Selva administra tres lugares dedicados a los libros y el arte: A través del espejo, con más de 100.000 libros de todos los temas; La increíble Librería, un espacio dedicado a libros, objetos y arte; y The Book Office, que ofrece libros antiguos y raros, y libros seleccionados para coleccionistas e investigadores. Divide su espacio profesional entre la edición, la enseñanza, el diseño, la investigación, la escritura y la impresión en su taller: tinta, sellos y tipos de dispositivos móviles. E incluso tiene energía y mucho amor para sus dos hijas adolescentes. Entre todo ello, aún saca tiempo para preparar su ponencia en el AGI Open México y responder a nuestras preguntas en la siguiente entrevista.

Te defines como una bibliófila empedernida, ¿dónde nace tu pasión por los libros?
Tuve la suerte de nacer en una familia de libreros de viejo. Desde muy chica empecé a trabajar en la librería de mis padres y me encanta desde entonces sumergirme en las torres de libros polvorientos. De niña disfrutaba mucho de la tipografía y los libros bien diseñados, aún sin saber nada sobre ello. Empecé a coleccionar libros ilustrados y ex libris en la adolescencia, y cuando supe que al estudiar diseño iba a aprender a diseñarlos, fue muy fácil tomar la decisión de mi carrera.
Selva Hernández es diseñadora, editora, bibliófila y apasionada librera.


Hace dos décadas, cuando todos auguraban la muerte del papel, tú decidiste apostar por el mundo editorial. ¿Recuerdas que obstáculos que tuviste que afrontar?
En 1994 hacía una revista dedicada a la bibliofilia, La Galera. Un número de la revista la dedicamos a la muerte del libro, se hablaba mucho de ello. En esa época conocí a Ramón Reverté, director de RM, y su entusiasmo por los libros y la cultura mexicana nos llevó a buenas creaciones editoriales, especialmente las dedicadas a la historia del libro mexicano.

Cada libro es una hazaña, una aventura. Siempre es como llevar un burro cuesta arriba. Hay que conseguir financiación, cubrir los costes y reunir dinero para solventar los gastos de la vida. Esperar a que ese título sí se venda y recuperar la inversión. Creo que tanto entonces, igual que sucede ahora, el obstáculo más grande era el económico, sobre todo para los países con menos recursos. Pero cuando te gusta tanto hacer algo, siempre se encuentra la forma.

Actualmente administras tres sitios dedicados a los libros y el arte. ¿Alguna vez te has planteado: «quién me manda a mí meterme en estos líos»?
Las librerías son un oasis, un espacio donde no corre el tiempo tan deprisa. El trabajo es hermoso y aunque económicamente no es la mejor idea, los negocios no van tan mal. A veces quisiera cerrar la editorial, retirarme del diseño y pasar el resto de mi vida como en la infancia, rodeada de montañas de libros por leer, ver, limpiar, acomodar y vender. Pero me encanta diseñar, no puedo evitarlo. Entonces tengo que partir mi tiempo en cuatro para dedicar un tiempo a las librerías, otro a la editorial y otro al diseño.

A veces me siento como un cometa: toco base en alguno de los cuatro sitios donde están mis libros, dejo el trabajo organizado, y al siguiente planeta. Pero quién me manda, ¿verdad?

Selva Hernández es diseñadora, editora, bibliófila y apasionada librera.
¿Qué es lo que marca la diferencia entre un libro –normal y corriente– y un libro objeto?
Para mí todos los libros son objetos, no importa la factura, edición, finalidad o cariño con el que está hecho. Aunque hay muchas categorías, prefiero no ponerles etiquetas y pensar que, como el poema, un libro es un libro es un libro es un libro… Y siempre están hechos para tocarse, abrirse, leerse y disfrutarlos en toda su materialidad.

Como editora, ¿qué elementos debe tener un libro para que éste te cautive?
En los siete años que lleva Ediciones Acapulco he cambiado mucho de pensar. Al inicio pensaba que con cualquier contenido podía hacerse un buen libro a través del diseño. Ahora no creo lo mismo. Aunque un libro esté muy bien diseñado y tenga una manufactura magnífica, los contenidos son importantes.

En el mundillo de los libros objeto, o de artista, hay muchos libros huecos, con los que no se puede hacer nada más que disfrutarlos en su objetualidad, eso creo que le quita todo el sentido a un libro. Un buen libro es fascinante aunque no te guste su diseño. En cambio, si todo está reunido, diseño, contenidos y buena hechura, estamos frente a una obra de arte. Mis favoritos son los libros que con muy pocos recursos pueden reunir estas tres cualidades.

¿Cómo ves el futuro del mundo editorial?  ¿Crees que existen unas particularidades en Latinoamérica y en México respecto Europa o EEUU?
El mundo editorial es todo un universo lleno de planetas poblados por muy diferentes especies. En mi pequeño lugar están las editoriales pequeñas e independientes, que son prácticas que surgen como un pequeño volcán. Algunas trascenderán, otras no tanto, pero todas dejarán un pedregal de papel a su al rededor, unas veces extenso, otras no tanto. Creo que a diferencia de otros ejercicios editoriales, como los comerciales o universitarios, estas explosiones son inevitables y hermosas. Eso nos une a todos los editores pequeños e independientes en cualquier parte del mundo.

En cuanto al ejercicio del diseño, todo tiene que ver con el mercado. En Latinoamérica las circunstancias son completamente diferentes a las de Europa, Estados Unidos y algunos países de Asia. Este año tuve el honor de ser miembro del jurado para los nuevos miembros de AGI. Al ver el trabajo de diseñadores de aquellos países y compararlo con los de este lado, es muy notorio ver que los proyectos, el presupuesto y los clientes son muy diferentes aquí. Acá tenemos que arreglárnoslas para hacer lo mejor que se pueda con circunstancias poco favorables, pero así es la vida, y además el talento siempre brilla.
Selva Hernández es diseñadora, editora, bibliófila y apasionada librera.

Tu perfil es un poco diferente respecto a otros miembros de AGI, cuya actividad se centra más directamente en el diseño de libros. ¿Cómo llegó la propuesta para participar como miembro de la asociación? ¿Qué significa para ti?
Alejandro Magallanes, presidente de AGI México, me propuso hace dos años –como a muchos otros buenos colegas–, pero no me aceptaron. Para el siguiente año preparé mejor mi carpeta y sí, logré entrar a AGI, que no es poca cosa. El congreso de 2018 ya estaba preparándose para ser en la Ciudad de México y mi interés por entrar era especial para poder participar en toda la producción del AGI Congress (que solamente es para los miembros de AGI) y el AGI Open (abierto a todo el público). Y estoy feliz, ha sido un trabajo monumental para los miembros mexicanos y también para los que se han unido a nosotros para realizar este evento tan importante. También creo que es una responsabilidad.

Mis circunstancias no son las mejores: soy mujer y el mundo profesional sigue teniendo muchos defectos machistas; soy latinoamericana, lo que significa tener una expresión alejada del eurocentrismo, y además diseño libros, que es el área menos vistosa del diseño gráfico. Todo eso tiene necesariamente que influir en una asociación como AGI. Formar parte del jurado fue para mí un momento importante para poner en relevancia todas estas circunstancias.

¿Cómo afrontas tu participación AGI Open México? ¿Qué expectativas tienes de este evento?
Creo que es una oportunidad única para la Ciudad de México. Mi ciudad es fascinante, un conglomerado de todo: en un mismo lugar encuentras el presente y el pasado, la riqueza y la miseria, la paz y la violencia, el orden y el caos, la belleza y la fealdad, la cultura y la ignorancia, la vida y la muerte.

Probablemente el congreso de AGI sucederá aquí solo una vez en la historia del mundo. Así que, hay que disfrutarlo al máximo, tanto en su ejecución como en los eventos. Estoy feliz de recibir a todos esos héroes del diseño que sólo conocía en los libros y sobre los que solía dar clases. Ahora estarán aquí, formamos parte de un mismo grupo y, bueno, la verdad es que es como un sueño hecho realidad: ¡no me lo creo!

En el Open tendré una plática con una de mis diseñadoras de libros favoritas en el mundo: Elaine Ramos, de Brasil. Nuestra charla será justo de lo que somos: mujeres latinoamericanas haciendo libros.

→ selvahernandez.mx

Selva Hernández es diseñadora, editora, bibliófila y apasionada librera.

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