¿Romperá el cómic el muro analógico?

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A excepción del manga, que rápidamente ha absorbido y ha visto el filón de los e-books y el soporte digital, hasta hoy, la industria editorial de cómics y los lectores eran más que reacios a la utilización de los nuevos gadgets. Sin embargo, pocos meses después del lanzamiento del iPad en EEUU, Marvel ya ha roto ese sólido ‘muro’ que eran el tamaño, la ausencia de color y la baja resolución, con el lanzamiento de una aplicación de lectura de cómics para el iPhone y el iPad. Quizás, por aquello de ‘culo veo, culo quiero’ y, sobre todo, por hacerse con una porción del pastel, otras editoriales ya han anunciado que seguirán en breve sus pasos.

En España, iMotion Comic, de Continental Producciones y Costa Oeste, ofrecía hasta ahora una aplicación exclusiva para iPhone y iPod, que ya ha revolucionado el cómic digital creando un formato interactivo que incorpora animaciones, opción de idioma, banda sonora, efectos especiales y otros recursos que dejan atrás el concepto tradicional del tebeo. De hecho, iMotion Comic no sólo es un nuevo formato de cómic digital, sino también una herramienta para dibujar viñetas en formato digital. Es más, la productora de Pancho Casal quiere que la aplicación sea pública para que los aficionados a este género puedan crear y publicar directamente sus trabajos en internet.

Estos días, Continental Producciones ultima el iMotion Comic para que sea compatible con el iPad y también prepara una versión también para el software Android de Google para móviles. Por otro lado, Koomic.com pronto estará en marcha. Una tienda de cómics adaptada a la era digital creada por la distribuidora especializada SD y Estudio Fénix. Antes de que les coman terreno, al igual que Continental Producciones y otras plataformas europeas -Ave! Cómics, Robot Comics…-, éstos han sabido cómo aprovechar la llegada del iPad para lanzar su propio canal de distribución.

De todas maneras no olvidemos, que Apple y el iPad no han inventado la Coca-cola en esto de leer cómics digitalizados. Ya hace años que existen los archivos comprimidos de imágenes .cbr y .cbz, especiales para leer viñetas sin necesidad de tener un iPad. La cuestión es, ¿cuándo ha interesado potenciar el soporte digitalizado?

¿Cuando las generaciones entre 30, 40 años -y más-, estamos viviendo aún un proceso de adaptación al mundo digital? ¿O cuando los chavales de entre 20 y 30 años, además de tener aprendida la ‘lección digital’, se manejan como pez en el agua en los nuevos soportes y, para más inri, tienen poder adquisitivo? Porque no nos engañemos, el pastel más goloso para las editoras no es el de las generaciones de entre 30, 40 años -y más-, sino el de los pimpollos que no llegan a los 25 y especialmente los que en estos momentos ni siquiera son teenagers .

Vamos, que el meollo de la cuestión está, como siempre, en la guita. Por ahora desconocemos la acogida que tendrán las viñetas digitales en el Saló del Còmic que acaba de inaugurarse en Barcelona. Sin ser agoreros, intuimos que aún es pronto para que el papel sea sustituido por los formatos digitales, pero sí que se están moviendo las fichas para ambos convivan, incluso se complementen. Las ventajas son muchas: gran difusión, ampliación de público, nuevas posibilidades de creación… Otra cuestión muy distinta y que a muchos preocupa es, ¿cómo se gestionarán los derechos de autor? Pero, ése, es otro tema.

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