La encuadernadora Olga Espartero, en un acto íntimo, desviste el libro y lo convierte en ejemplar único

En el caso de Olga Espartero, el universo de la encuadernación se descubre ante ella de manera totalmente inocente, casi espontánea, cuando decidió escribir un cuento para sus sobrinos y su marido le animó a encuadernarlos. «Hicimos una encuadernación básica que me gustó mucho y decidí buscar una escuela para aprender». Confidencia que destapa el comienzo de una bonita relación de amor con el libro, plasmada en más de 250 obras encuadernadas.

Olga Espartero retrato

Olga Espartero