Madrid Design Festival revisa sus concursos y mejora las condiciones

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ReHabita Chamberí, Diseño Escaparates Chamberí y Rediseña Madrid Industrial incorporan cambios en sus bases después de la publicación de información crítica y de la interlocución directa con el festival.

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Madrid Design Festival ha revisado y modificado las bases de varias de sus convocatorias tras las críticas publicadas por Gràffica ( y el diálogo posterior con la organización. La rectificación afecta a tres iniciativas impulsadas desde Madrid Diseña —ReHabita Chamberí, Diseño Escaparates Chamberí y Rediseña Madrid Industrial— y supone una mejora sustancial respecto a los planteamientos iniciales, especialmente en lo relativo al reconocimiento del trabajo creativo y a la delimitación de condiciones más justas para quienes participan.

La cronología es clave para entender el proceso. Gràffica publicó en primer lugar una información crítica sobre Rediseña Madrid Industrial, señalando que el concurso planteaba la elaboración de propuestas de diseño para polígonos industriales con un nivel de exigencia claramente profesional y sin una contraprestación adecuada. A partir de esa publicación, el medio contactó con Madrid Design Festival para solicitar explicaciones sobre otras dos convocatorias que estaban en marcha —ReHabita Chamberí y Diseño Escaparates Chamberí— y que reproducían lógicas similares, especialmente problemáticas al dirigirse a estudiantes y jóvenes diseñadores.

Durante esa interlocución, la organización trasladó su intención de revisar las bases. Un compromiso que, finalmente, se ha materializado en cambios concretos.

En el caso de Rediseña Madrid Industrial, las bases actuales incorporan un premio económico de 2.500 euros para el proyecto ganador, especificando que se trata de una compensación por el trabajo de conceptualización y redacción de la propuesta. Además, se introduce un punto relevante: si el proyecto llega a materializarse, la dirección artística de su ejecución recaerá en el diseñador ganador, evitando así una práctica habitual en este tipo de procesos en la que las ideas se separan de quienes las conciben . Con estos cambios, la convocatoria se sitúa en un marco mucho más cercano a estándares profesionales razonables.

La revisión de ReHabita Chamberí también supone un giro significativo. Donde inicialmente no existía ningún tipo de dotación económica, ahora se incorpora un premio de 500 euros para el proyecto mejor valorado por el jurado, además de la selección de dos propuestas para su presentación pública en la Institución Libre de Enseñanza, dentro de la programación de Fiesta Design . Aunque la convocatoria sigue sin contemplar la materialización de los proyectos, el cambio reconoce explícitamente que el trabajo de reflexión, análisis y diseño no puede quedar reducido únicamente a la promesa de visibilidad.

Por su parte, Diseño Escaparates Chamberí ha sido corregido en uno de los aspectos más controvertidos de su planteamiento inicial. La convocatoria elimina la referencia a “recién titulados hasta tres años”, una condición especialmente criticada por prolongar artificialmente la lógica del trabajo gratuito más allá de la etapa formativa. Además, se introduce una bonificación económica de 300 euros para el escaparate ganador, destinada directamente a los diseñadores responsables del proyecto . Aunque el modelo sigue apoyándose en la visibilidad y la experiencia como elementos centrales, el cambio introduce un reconocimiento económico que antes no existía.

Estas modificaciones no convierten automáticamente las convocatorias en modelos ejemplares ni cierran el debate de fondo sobre los concursos especulativos en el diseño. Pero sí marcan una diferencia clara respecto a las bases originales. Y, sobre todo, evidencian que la crítica informada y la interlocución directa pueden generar cambios reales cuando existe voluntad de escucha.

No es menor, además, que esta rectificación llegue en el año en que Madrid Design Festival se presenta bajo el lema “Rediseñar el mundo”. Porque rediseñar el mundo no es solo intervenir espacios, activar barrios o generar relatos atractivos. También es revisar prácticas, corregir inercias y asumir que el diseño —y quienes lo ejercen— merecen condiciones más justas.

Escuchar las críticas, asumir errores y modificar unas bases que no estaban bien planteadas es, en sí mismo, un ejercicio de diseño responsable. Un rediseño desde dentro que mejora el marco en el que trabajan estudiantes, jóvenes diseñadores y profesionales, y que envía un mensaje necesario al sector: se puede hacer de otra manera.

En un contexto cultural acostumbrado a blindarse frente a la crítica, que Madrid Design Festival haya decidido revisar y mejorar sus convocatorias no es un gesto menor. Es una forma concreta de aplicar su propio discurso. Rediseñar también es esto.

Enhorabuena, Madrid Design Festival.

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