Juanjo López, pasión por las letras, los trastos viejos y la francachela

El tipógrafo, impresor, rotulista y diseñador, también conocido como Juanjez, es todo un carácter de Madrid que recoge, recopila y produce letras con personalidad e identidad propia. Haciendo unas veces una labor de recuperación y documentación de lo autóctono para hacerlo visible y accesible; otras, reinterpretándolo y ofreciéndonos una mirada fresca; y siempre, haciendo lo que le apetece y disfrutando al máximo.

Hablamos con Juanjo López, todo un personaje de lo más representativo de la movida tipográfica madrileña; voz con múltiples alternativas y un mensaje claro: amante de las buenas compañías, el helado de turrón, y lo auténtico.

Curiosos sobre como empezó esta pasión, Juanjo nos cuenta que es algo relativamente reciente. «De pequeño ponía "sociales" y "matemáticas" en los apuntes mejor que el resto de la gente, pero yo en realidad lo que hacía era dibujar. Dibujaba mucho, todo el rato, pero no especialmente letras. También tuve mi época heavy de hacer los logos de los grupos en los casetes, pero tampoco era algo que me interesase de manera especial. De hecho, hasta que no estaba a la mitad, o casi terminando Bellas Artes no me enteré de que existía el diseño, ¡y yo hice escultura! Me metí en el diseño por los cursos del paro y para tener un trabajo de cualquier cosa, luego me gustó. En un momento dado empecé a buscar clases de caligrafía pero ya llevaba bastantes años como diseñador».

Juanjo lleva siendo freelance desde el 2004. La «crisis» la aprovechó para descubrir su verdadera vocación y ha hecho de ella su modo de ganarse la vida. Una bonita forma de «darle la vuelta a la tortilla» y mostrarnos que los momentos de escasez y duros son también puntos de inflexión que podemos aprovechar a nuestro favor y que definitivamente nos cambian la vida, tal vez no en riqueza material, pero desde luego compensan.

Primeros pasos

Al salir de la carrera empecé a trabajar haciendo decorados, escenografías para centros comerciales del tipo "un Papá Noel de 5 metros" o para una peli o para lo que fuera y estuve en eso unos pocos años. Entre tanto iba por la tarde a Madrid a una escuela, a hacer cursos de 3D, photoshop, freehand y lo que cayese. Eso duró meses y meses y yo creo que de toda la gente que hicimos ese curso, solo al final, dos o tres sabíamos donde acababan los archivos cuando le dabas a "guardar como"… la mayoría no se enteraba de nada. Un amigo que trabajaba haciendo 3D en una empresa me dijo: "Necesitan a alguien que haga diseño". Y dije: "Pues venga, yo". Y me metí allí sin tener la menor idea. Yo ni siquiera tenía ordenador en mi casa. Bueno, sí, acababa de comprarme uno a mis veinti muchos años. Me gustó la experiencia, era un sitio desastroso, pero lo pasábamos muy bien y ya ahí fui empalmando estudios hasta acabar por mi cuenta. Pero todo autodidacta, cursos del paro y ya.