Concursos; siempre en el ojo de la tormenta

En una semana, dos afiches ganadores resultaron plagio. Nos referimos al concurso de afiches Vendimia 2019 y Arte Único Fernet Branca. A estas alturas, no importa ni es el objetivo iniciar una cacería de los responsables en sus distintas capas de responsabilidad y autoría. Ni tampoco injuriar a la totalidad de la profesión del diseño por una escalada de acciones erróneas. El principal problema reside en la monumental confusión que una elección equívoca genera tras las urgencias por barrer todo debajo de la alfombra. A su modo, una posverdad construida en base a un ‘antes’ y a un ‘después’, donde sale uno y entra otro sin solución de continuidad. A veces mejor, a veces peor, casi siempre el malogrado segundo puesto.

TEXTO · Lucas López
Ilustración · Shutterstock

Los medios se hacen eco del bochorno anterior y de la solución posterior, sin mayores explicaciones y una fila india de reclamos, comentarios, corrillos y teorías conspirativas de propios y extraños alrededor de concursos que luchan con esfuerzo emprendedor por legitimarse -con vaivenes- a través del tiempo y el prestigio soñado. Sin embargo, detrás de estos plagios y del consiguiente reparo siempre reina un absoluto silencio corporativo.

Se dirá que no es la primera vez que se detecta plagio. En verdad, sucede cada vez más seguido. De Oriente a Occidente, hay un arco de sucesos plagiarios que hicieron ruido. La colosal circulación de imágenes online solo en diseño y creatividad es imposible de rastrillar antes de una elección ganadora. Se entiende. Tampoco basta con la elevada cultura visual y conocimiento del medio gráfico -en uno de los concursos participaron prestigiosos jurados a través de una preselección minuciosa y solemne, en un largo listado de bases y condiciones-.

Ante esto, es vital revisar el concepto de concurso de diseño, sea abierto o cerrado.

Son necesarios otros mecanismos frente a los requisitos de participación, donde impere una solvencia estructural, legislativa y de regulación como sucede, por ejemplo, con la industria de la música y el entretenimiento, frente a los avatares múltiples en torno al mercado y las industrias creativas.

Diseño original y cartel de Vendimia 2019

Existe en el concurso de afiche obsolencia de forma y contenidos. Y en especial de concepto. Debe considerarse por parte de los organizadores otras alternativas en las capas de selección, que pueda hacerle frente a la compulsiva reacción de las redes sociales y la deep web que rastrilla al instante toda posibilidad súbita de plagio. Y obrar con reflejo en consecuencia. Porque no hay dudas de que los avances de la comunicación online corren a la velocidad de la luz frente a un grupo de personas reunidas alrededor de una mesa.

Y la organización de un concurso queda sumisa e indefensa frente al deporte de buscar culpables virtuales por doquier. En ese (des)encuentro hay mucho por trabajar.

Resulta de análisis, sin embargo, que tras una participación multitudinaria de propuestas, el camino últimamente conduzca -tras sortear distintas etapas, se supone-, a una propuesta de plagio. Citas, homenajes e influencias académicas que acuden a técnicas, modas e imitaciones que proliferan en esa especie de tierra sagrada de la nueva generación llamado Behance. Un posible enemigo de toda autenticidad creativa para jóvenes aventureros de sangre caliente que asumen como su propio bagaje de influencias, tomando de aquí y de allá imágenes que quedan pegadas en sus retinas. Un hilo de Ariadna que lleva el resultado siempre al mismo lugar, al de la idea levantada por acción, omisión o dudosa distracción.

Acostumbrados a un fenómeno de nuestros tiempos, quienes organizan concursos deben tomar nota con urgencia. Y mientras tanto, rogar por la buena fe de los concursantes.

Cartel de Arte Único Fernet Branca y diseño original