ENUSA lanza un concurso especulativo para una memoria anual de hasta 450 páginas, versión bilingüe, infografía y vídeo corporativo por 14.000 euros

ENUSA Industrias Avanzadas, empresa pública participada mayoritariamente por la SEPI, ha abierto una licitación para los servicios de diseño, maquetación, elaboración de vídeo y traducción de su Memoria Anual 2025 que exige un volumen de trabajo especialmente elevado para un presupuesto base de 14.000 euros (IVA excluido). El procedimiento obliga además a las empresas participantes a presentar propuestas creativas desarrolladas antes de la adjudicación, configurando un concurso de carácter claramente especulativo.

El alcance del contrato incluye el diseño y maquetación de una memoria anual de entre 400 y 450 páginas y de un documento resumen de hasta 36 páginas, ambos en español e inglés, así como el desarrollo de infografía, gráficos, tablas, retoque fotográfico, corrección ortotipográfica y arte final, tanto en PDF como en versión digital interactiva. A todo ello se suma la producción de un vídeo corporativo de entre 3 y 5 minutos, con animación, locución en español e inglés y entrega en distintos formatos, además de la traducción completa al inglés de todos los materiales.

Propuestas completas antes de contratar

Uno de los aspectos más controvertidos del concurso es la exigencia de trabajo creativo ejecutado en fase de licitación. El pliego establece que las empresas deberán presentar propuestas aplicadas a piezas reales de la memoria anual —portada, índice, carta del presidente y páginas interiores con textos, gráficos y tablas— tomando como referencia la Memoria Anual 2024. En el apartado audiovisual, se solicita además un vídeo de al menos 20 segundos, vinculado al contenido del ejercicio anterior.

Estas entregas forman parte del bloque de criterios evaluables mediante juicio de valor, que concentra 64 puntos sobre 100, convirtiéndose en el elemento decisivo del proceso de adjudicación. No se trata, por tanto, de una propuesta conceptual o una línea gráfica orientativa, sino de diseño editorial y audiovisual desarrollado, presentado sin remuneración previa.

El precio, de nuevo, como factor determinante

Aunque el peso de la propuesta técnica es elevado, la licitación reserva 30 puntos a la oferta económica, que se valora mediante una fórmula automática que otorga la máxima puntuación al precio más bajo. En un contrato ya ajustado al límite, este sistema intensifica la competencia a la baja y dificulta aún más que las ofertas reflejen el coste real del trabajo solicitado.

El plazo de ejecución del contrato es de cuatro meses, sin prórrogas previstas, y el precio se establece a tanto alzado, sin posibilidad de revisión. El calendario está además condicionado a la presentación de la memoria ante la Junta General de Accionistas de ENUSA, lo que añade presión a los tiempos de producción.

Una exigencia desmesurada para el presupuesto ofrecido

El concurso vuelve a poner sobre la mesa una práctica habitual en muchas licitaciones públicas relacionadas con diseño y comunicación: exigir un volumen y una calidad de trabajo propios de proyectos de alto presupuesto, mientras se ofrecen cantidades claramente insuficientes para cubrir diseño editorial de gran escala, producción audiovisual y traducción especializada.

La combinación de presupuesto limitado, entrega de trabajo creativo antes de la adjudicación y peso significativo del precio normaliza un modelo especulativo que traslada el riesgo económico a los estudios y profesionales, y que dificulta la participación de estructuras pequeñas y medianas. Un planteamiento que vuelve a cuestionar cómo se valora el diseño en el ámbito de la contratación pública.

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