El Rey de la Línea, caricaturista y ‘personajista’ Al Hirschfeld

Nueva York, 122 East 95th Street, 4ª planta, estudio lleno de bocetos, dibujos y pósteres y un viejo sillón de barbero. Es –fue– templo de Albert ‘Al’ Hirschfeld, caricaturista-leyenda del siglo pasado, que pasó 99 años dibujando las estrellas más brillantes de jazz, Broadway y cine clásico de Hollywood. 

Al Hirschfeld, considerado el rey de la línea por su estilo emblemático, retrató a los personajes usando papel, tinta negra y líneas, sin perder la esencia de retrato. Actores de teatro, cine y televisión, músicos, políticos y todo tipo de famosos se admiraron al quedar plasmada su caricatura sobre el papel blanco firmado por Hirschfeld. En su libro Art and Recollections, confesó que la caricatura implica crítica o criticismo, por lo que prefiere pensar que sus caricaturas son dibujos de carácteres y de personajes y, por eso, él es ‘caracterista’ y personajista. Al Hirschfeld, quien este año hubiera cumplido 115 años, debutó en 1928 y dedicó 70 años de su vida a páginas culturales de The New York Times. Hacemos un recorrido por su legado sin fecha de caducidad.

Nacido el 21 de junio de 1903 en St.Louis, Missouri, Albert Hirschfeld pasó 90 años en Nueva York trabajando hasta el último día, el 20 de enero de 2003, y murió cuando le faltaban cinco meses para cumplir un siglo de vida.

Se mudó a Nueva York con su familia en 1914 para estudiar en la Academia Nacional de Diseño, donde aprendió anatomía y perspectiva, dos reglas que pronto iba a romper. Comenzando en departamentos de publicidad y en estudios cinematográficos, Hirschfeld creaba campañas promocionales para Goldwyn Pictures en 1920, antes de convertirse en director de arte en David Selznick Pictures con tan solo 18 años, pasando, después, a Warner Brothers. Aunque inicialmente fue formado como escultor, Hirschfeld nunca lo consideró como una profesión. Para él, escultura fue un dibujo con el que alguien se podría tropezar en la oscuridad.

Debutó como caricaturista en 1928, y las páginas culturales de The New York Times se convirtieron en su propio escenario. Dedicando 70 años de su vida a este periódico, Hirschfeld fue la figura habitual durante las noches de estreno en Broadway, por lo que tuvo toda la libertad para dibujar y captar lo que más llamase su atención. Pero, para hacerlo, tuvo que aprender a dibujar en la oscuridad. «En realidad, no es tan difícil. Piensa en informáticos y estenógrafos que no miran las teclas, o pianistas, o violinistas…», afirmó  en una entrevista en 2001 con Art Spiegelman, dibujante galardonado con el Premio Pulitzer. Hirschfeld hizo bocetos en su bolsillo durante el estreno, esbozando gestos o expresiones. Fueron una especie de jeroglíficos que él aprendió a leer y que, más tarde, decodificó en su estudio, sentado en el sillón de barbero.

 Hirschfeld explicó así su proceso de creación de dibujos: «Tomo una hoja en blanco e invento una línea. Primero, dibujo a lápiz, y sigo con tinta y pluma solo cuando he eliminado lápiz hasta el mínimo absoluto». El artista Paul Klee hizo famosa la idea que una línea es un punto que se fue a dar un paseo. Pero, las líneas de Hirschfeld no están simplemente paseando, están en patines.

Sus dibujos han cubierto programas de Playbill, carteles y anuncios publicitarios de películas, revistas como Time y Life, prensa (The new York Times es el ejemplo más destacado), portadas de discos de Aerosmith y sellos postales para el Servicio Postal de los Estados Unidos. Museos como Metropolitan y Museo de Arte Moderno de Nueva York tienen colecciones permanentes de su obra.

Después de su muerte, Albert Hirschfeld recibió Medalla Nacional de las Artes de Estados Unidos y fue protagonista del documental The Line King, nominado a los premios Óscar como el mejor documental. Tras su muerte en 2003, el Teatro de Martin Beck fue renombrado en Teatro de Al Hirschfeld.

Autorretrato de Al Hirschfeld

Marilyn Monroe, Charlie Chaplin, Ella Fitzgerald, Arnold Schwarzenegger, Audrey Hepburn, Whoopi Goldberg, The Beatles, Liza Minnelli, Barbra Streisand… Con solo una pluma y un poco de tinta negra, Al Hirschfeld trajo a la vida algunos personajes de entretenimiento más coloridos y brillantes de su siglo. Una de sus aportaciones más importantes al mundo del cine fue ilustrar pósteres de películas de Charlie Chaplin y de los Hermanos Marx, cuyas caricaturas representan un gran logro en su carrera y han permanecido como las más identificativas de los actores.

«El tema que me motiva e inspira es la gente –escribe Hirschfeld en su libro, Art and Recollections–. Tradicionalmente, percibimos caricatura como una forma de arte cruel, cuya idea es identificar y exagerar un rasgo o defecto para presentar una imagen poco favorecedora. La caricatura implica crítica o criticismo. Por eso, no me refiero a mis dibujos como caricaturas. Prefiero pensar que son dibujos de carácteres y personajes, y me siento más cómodo cuando me clasifican como un caracterista o personajista, si existe esta palabra».

La intención de Hirschfeld nunca fue destruir obras de teatro, cine o carreras de actores y músicos; utilizó dibujo para expresar la personalidad y no como un instrumento para criticar. «Él te retratará interesante, pero nunca hermoso», comentó productor del Teatro Americano Joseph Papp. Hirschfeld eligió reconocimiento en lugar de realismo. «Después de observar a la gente durante 90 años –comenta en el documental The Line King– aprendes un par de cosas».

Su pequeña firma apareció en cada uno de sus dibujos. Pero, esto fue casi innecesario debido a que su estilo tan caligráfico fue fácilmente reconocido. Pero, desde 1945, el año cuando nació su hija Nina, Al Hirschfeld escondió el nombre de la niña en buena parte de sus caricaturas: en pliegues de ropa o en rizos de peinado. Inicialmente fue la intención de entretener a un círculo cercano de amigos, pero, con el tiempo, la búsqueda de ‘Nina’ se convirtió en pasatiempo nacional. Entonces, Hirschfeld empezó a escribir el número después de su firma, indicando cuántas ‘Ninas’ hay. Estos dibujos incluso llegaron a ser utilizados por el ejército estadounidense para entrenar a pilotos bombarderos a identificar objetos, una idea que el mismo Hirschfeld calificó como «pura locura».

Aunque Al Hirschfeld nunca puso directamente su mano en la animación, se nota su clara influencia. Cuando Blancanieves y los Siete Enanitos de Walt Disney se estrenó en 1937, Hirschfeld no se sumó a los aplausos. En lugar de esto, él escribió una reseña crítica en The New York Times, nombrando la película animada como ‘virus de literalidad’, y a misma Blancanieves como ‘automatización anotómica’. Criticando la incapacidad de Disney de unir coherentemente las características estilizadas de enanos con los personajes humanos procesados realísticamente, Hirschfeld, inadvertidamente, pone de relieve los secretos de su propio éxito. «Disney –comentó en su reseña– no se debe olvidar del poder y la tremenda magia de líneas bien dirigidas y orientadas».

La obra del caricaturista entusiasmó a Walt Disney para su largometraje Fantasía 2000, del año 1999. Hirschfeld actuó como consultor artístico y la película representa una parte completa inspirada por su estilo, titulada Rhapsody in Blue. También puede verse un reconocible homenaje a Albert Hirschfeld en Aladdin (1992), con el genio de la lámpara transformándose en actores, dibujados con el estilo de líneas rítmicas, suaves y divertidas de Hirschfeld. Gracias al animador –y antiguo admirador de Hirschfeld– Eric Goldberg, elementos de su ADN se guardan para siempre en el Genio de la botella.

Albert Hirschfeld dejó un patrimonio incomparable, convirtiéndose en la marca americana de la historia de teatro, ilustración y caricatura. ¿Cómo se puede describir su vida en tan solo una línea? «Al Hirschfeld, personajista de las estrellas del siglo XX y el rey de las líneas, 1903-2003».

Fundación Hirschfeld

 

Autorretrato

The Beatles

Joel Grey y Liza Minnelli

Alfred Hitchcock

Audrey Hepburn

Elvis Presley

Frank Sinatra

Sexo en Nueva York

Eugene Ormandy

‘Hairspray’

Marilyn Monroe

Whoopi Goldberg

Charlie Chaplin

Diane Keaton y Woody Allen

Charlie Chaplin

Paul McCartney

Autorretrato

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