¿Cómo subir el precio de tu trabajo si eres freelance?

Muchos creativos que deciden ser freelance quieren construir un negocio que les regale la libertad de elegir con quién trabajar y cuánto cobrar. Pero, un tema recurrente para los creativos independientes es la ansiedad por pedirles a sus clientes más dinero. Te explicamos cómo pedir que los clientes paguen más por tus servicios profesionales, sin asustarlos.

Entender y averiguar cuánto cobrar por tu trabajo puede ser estresante, demasiado, porque siempre uno se enfrenta al mismo dilema. Por un lado, acercarse a los clientes y pedirles más de lo que están acostumbrados a pagar puede romper relaciones duraderas y necesarias. Pero, por otro lado, si tú nunca aumentas el precio de lo que cobras, el valor real de tus ingresos disminuirá con el tiempo, dejando de reflejar tu experiencia, y ganarás menos dinero de lo que debes por el tiempo dedicado y por tus habilidades excepcionales.

A pesar de que el pedir por más dinero puede revolver el estómago, el aumento de los precios es simplemente una parte de la vida independiente de un profesional independiente. Y no hay que tener miedo a ello. Tienes que acostumbrarte a pedir por lo que vales y saber valorar –por supuesto, crítica y objetivamente– tu precio.

Te presentamos algunos consejos que te puedan ayudar a encontrar la manera más adecuada de cómo subir el precio de tus servicios.

No exageres

Si tu objetivo es mantener a clientes actuales, no tiene ningún sentido subir mucho tus precios de repente. Si no has aumentado los precios durante los últimos cinco años, seguro que te parece justo aumentar tus tarifas en un 200%, pero tus clientes no lo verán igual. Seguramente tus clientes confían en ti y saben que tu trabajo es valioso. Buscar a otro freelance les costará tiempo y dinero por lo que están predispuestos a quedarse contigo. Por eso, un aumento gradual e interanual del precio de tus servicios no cambiará vuestra relación. Pero, si aumentas las tarifas demasiado rápido, buscar a alguien nuevo tal vez se les antoje más adecuado. Resumiendo, los freelance tienen que subir sus costes gradual y progresivamente, con pequeños incrementos de precios cada año.

No estás obligado ser coherente

No tienes que cobrar a todos tus clientes la misma tarifa. Si piensas que un cliente crucial e importante se molestará por incrementar tus costes, podrías considerar mantener tus precios al mismo nivel en su caso y aumentar el precio de lo que cobras a clientes nuevos. Con el tiempo, tu lista de clientes cambiará a medida que vayas encontrando  clientes nuevos y perdiendo a los antiguos. Así, finalmente, alcanzarás la coherencia en las tarifas. Sin embargo, poner en marcha este consejo depende del tipo de tu trabajo. Si la mayor parte de tus ingresos depende de un solo cliente, estás en una posición de negociación no muy ventajosa. En esta posición, lo aconsejable es diversificar la lista de tus clientes para no depender de la buena voluntad de un solo cliente.

A veces, perder a clientes no es tan malo

Existen dos circunstancias para que perder a un cliente sea bueno. Una es –si estás en una posición afortunada– cuando aumentas tus costes; esto forzará a los clientes menos valiosos a mirar hacia otro lado y renunciar a tus servicios. En su lugar, quedarán los clientes más importantes que valoran tu trabajo y están dispuestos a pagar más. Además, esto puede ayudar a tu negocio alcanzar una posición más alta en el mercado. Y la segunda, cuando la relación profesional que se establece ya no vale la pena en términos económicos; es decir cuando el freelance casi tiene que pagar de su propio bolsillo para llevar a cabo un proyecto. En ese caso, es mejor dejar marchar a ese cliente. Como en la primera, una subida estratégica de precios puede ser de gran ayuda.

Aún así, lo más importante es entender que tu trabajo, tus habilidades, tu talento y tu tiempo son valiosos: no temas pedir el dinero que merezcas.

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