«Entrar en el mundo de Cacao 70 es un viaje dulce de descubrimiento», Janie Chartier de In Good Company

Montreal (Canadá) y Tokio (Japón) están unidas por la consultoría de la marca In Good Company. Como su propio nombre indica, In Good Company intenta generar una relación directa con sus clientes, para constituir la extensión de su equipo y ser guardianes de su identidad, lo que supone que los clientes formen parte de una compañía de amigos y profesionales de referencia. Dada su inclinación por las marcas de alimentos, In Good Company ha sido la compañía encargada de rediseñar la identidad de la fábrica de chocolate montrealés, Cacao 70. Bajo el concepto Welcome to a State of Chocolate. Bon Voyage!, la consultoría desarrolló una nueva filosofía para la empresa de chocolate, que nos presenta el sabor como un viaje dulce de la imaginación. Como resultado, Cacao 70 se ha convertido en una marca dinámica, inspiradora y colorida que se extiende por Canadá y conquista no solo mercados y consumidores, sino que nos enamora con su diseño atractivo y divertido. Entrevistamos a Janie Chartier, la directora de In Good Company, para que nos cuente el secreto del éxito de la modernización de Cacao 70.

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In Good Company y clientes de Cacao 70 en la inauguración de la fábrica

Hemos visto  que tenéis dos oficinas centrales, una en Montreal y otra en Tokio. ¿Cómo gestionáis el trabajo entre dos ciudades y continentes?

Trabajamos todo el día, en realidad. Y, sorprendentemente, tener una diferencia de 13 horas entre Montreal y Tokio es muy eficiente y productivo. Hacemos reuniones dos veces al día, por la mañana y por la noche, y después nos concentramos en nuestro trabajo durante el resto del día. No tenemos más opción que ser muy organizados, dinámicos y eficaces. Con herramientas como Google Hangout, Basecamp, Slack y Cloud, podemos ser conscientes de todos los procesos, y asegurarnos de que todo se mantiene bajo nuestro control.

¿Cómo los estilos tradicionales y los orígenes culturales de estas dos ciudades tan diferentes –Montreal y Tokio– han influido en vuestros diseños?

Tenemos que confesarlo: en el corazón, somos montrealesas. Sin embargo, hay algo imprescindible que hemos aprendido de la cultura japonesa y es la atención a los detalles en todo, y me refiero a TODO con mayúscula. Hemos aprendido este don del arte de la perfección de los japoneses y lo intentamos aplicar en los trabajos de In Good Company. Los japoneses están muy orgullos de lo que hacen, producen, crean, inventan y siempre nos esforzamos por aportar la mejor práctica posible.

Podemos decir, sin duda, que encontramos inspiración en la arquitectura japonesa, y en especial, en los diseños del famoso Tadao Ando que utiliza formas concretas y espacios vacíos, para enfatizar la belleza de la simplicidad. Por otro lado, también nos inspira mucho la obsesión de los japoneses por las películas animadas.

«Hay algo imprescindible que hemos aprendido de la cultura japonesa y es la atención a los detalles en todo, y me refiero a TODO con mayúscula. Hemos aprendido este don del arte de la perfección de los japoneses y lo intentamos aplicar en los trabajos de In Good Company»

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In Good Company en el proceso del desarrollo del proyecto de Cacao 70

Desde vuestro estudio y vuestra cultura, ¿cómo percibís el diseño español?

Somos de origen francés (francesas–canadienses), y por eso el diseño latino y el art de vivre español siempre han sido atributos muy cercanos a nuestros corazones, algo con lo que nos sentimos relacionadas. Los colores cálidos, las direcciones de arte y diseño gráfico más vanguardistas de España, y también de América del Sur, son muy inspiradoras.

 ¿In Good Company tiene un estilo predominante reconocido entre los clientes?

Creo que nuestro estilo predominante es el enfoque, siempre personalizado, para cada uno de los conceptos que desarrollamos. Trabajamos directamente con los directores ejecutivos y con los que toman las decisiones en las empresas, y esto es muy significativo, porque podemos entender mejor su modelo de negocio y trabajar con ellos para alcanzar los objetivos que se proponen. Es importante que la estrategia de la marca y el diseño de la identidad visual vayan de la mano y transmitan los mensajes clave. Partiendo de ahí, elegimos muy cuidadosamente a fotógrafos, ilustradores y copywriters, que compartan y entiendan nuestra comprensión y visión de arte. Solemos trabajar con nuestros clientes desde el inicio de sus proyectos, desde el proceso de ideación, hasta el desarrollo del concepto principal de la estrategia, la identidad de la marca. Finalmente, trabajamos con el espacio físico y le damos una cara de la marca.

«Creo que el diseño integrado será cada vez más importante. El diseño, hoy en día, no es crear una marca bonita, sino hacer que esta marca viva, crezca y aporte relevancia y valor funcional, emocional y social. Así, independientemente de cuál sea la forma en la que se manifieste –un espacio arquitectónico, un mundo, un reino digital u otras formas físicas–, la creación de una marca que maximice su medio será cada vez más importante»

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¿Cuándo y cómo os llegó el proyecto de rediseño de Cacao 70?

Uno de nuestros grandes socios, el diseñador de interiores Zebulon Perron, fue quien aconsejó In Good Company al cliente. Nos reunimos con el CEO de Cacao 70, Bing Tang, en su fábrica de chocolate, que en aquel momento, estaba en proceso de construcción. Bing Tang explicó su visión de la marca a largo plazo, nos contó los orígenes y la historia de la empresa, sus objetivos y la necesidad de un rebranding. Empezamos, así a buscar estrategias, analizamos los posibles retos y, tras varias reuniones y discusiones, nos sentimos preparadas para empezar.

¿Cuál fue el briefing para este proyecto?

El único objetivo que teníamos era el crecimiento máximo de Cacao 70. La empresa estaba a punto de entrar y conquistar los nuevos mercados, y para eso necesitaba algo que la diferenciara y la hiciera única. Además, Cacao 70 ya estaba llevando a cabo un proceso de redefinición la producción de su chocolate, ya que en la fábrica en construcción, planeaban fabricar sus propias tabletas, con granos de cacao conseguidos directamente de los agricultores. Por eso, solamente tuvimos que encontrar una manera especial y convincente de narrar su historia.

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¿Cuál fue el concepto a comunicar, la idea principal, la filosofía de la reestrategia de la marca y del diseño?

La investigación sobre el público objetivo de Cacao 70 reveló un deseo de escapismo, de la salida de la realidad, por parte de los consumidores. Yendo al cine o viendo programas de viajes o de cocina exótica, nuestra audiencia target estaba viajando a través del poder de su imaginación. Vimos ahí la oportunidad de ser los primeros en democratizar el movimiento grano-barra de chocolate, mediante la transformación de esta experiencia inefable en un descubrimiento colorido y divertido.

«Queríamos que la experiencia de la degustación de chocolate transportara a otra época, a otro lugar, a un recuerdo significativo…»

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El proceso de desarrollo de la nueva identidad de la marca duró un año. Durante este tiempo, ¿cuál fue el mayor reto al que os tuvisteis que enfrentar?

El proceso fue bastante fluido. Estuvimos en constante comunicación con el equipo del cliente, y por lo tanto, contamos con un gran flujo creativo. El único reto fue el tiempo. Los deadlines eran demasiado restrictivos, debido a la inauguración de nuevas tiendas de Cacao 70 en Canadá. Desde el rediseño de la marca, Cacao 70 ya ha abierto siete nuevas tiendas y aún quedan muchas por venir.

¿Qué ideas descartasteis?

Tenemos que confesarlo, el rediseño de la marca fue un malabarismo. Sabíamos que Cacao 70 podría funcionar con una audiencia más exigente, que apreciase la calidad y el diseño, pero, al mismo tiempo, teníamos que ser conscientes de que Cacao 70 es una marca cuyo principal objetivo es satisfacer las necesidades del público ordinario, por lo que sus productos están destinados a familias y también a estudiantes. Por eso, no podíamos alejar a los consumidores principales para adquirir otros nuevos y, en varias ocasiones, tuvimos que volver al inicio para crear nuevas señales que destacaran la calidad, la artesanía y la pasión de Cacao 70.

¿De cuántas piezas consta el proyecto de rediseño de Cacao 70?

Se trata de una modernización completa de la marca, por lo que supuso un nuevo diseño interior de la tienda y fábrica, llevado a cabo por Zébulon Perron, y un nuevo packaging de todos los productos –tabletas de chocolate, chocolate en polvo, menús, artículos de papelería, uniformes del personal, productos para llevar (tazas de café, bandejas para waffles, tarjetas de regalo) y materiales colaterales (programas educativos, sellos, etc.)– y el diseño de la página web, con ayuda de goDynamo.

«Entrar en el mundo de Cacao 70 supone un viaje dulce de descubrimiento. Como perderse entre las páginas de un buen libro, la personalidad de la marca le permite a la imaginación del consumidor salir de sus fronteras. Puedes probar una lujosa barra de chocolate negro, que te recuerde a las junglas de la República Dominicana, o sentir el sabor salado del chocolate de lavanda, que te invita a pasear por la Riviera francesa. Con los productos de Cacao 70 no dejas de preguntarte ¿a dónde quiero viajar hoy?»

Equipo Creativo: Janie Chartier, Marissa De Miguel, Véronique Lafortune, Cécile Godin, Frédérique Gravier, Crystal Beliveau Ilustraciones: Thaïla Khampo Fotografía (en fábrica): Xavier Girard Lachaine Fotografía (productos): Félix Renaud

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