VEGAP: los derechos de los autores visuales y La Cultura

Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos, VEGAP, es —copio de su web— «la sociedad de autores que gestiona de forma colectiva en España los derechos de propiedad intelectual de los creadores visuales». No tiene en España la raigambre de su hermana mayor,  la SGAE, creada hace 110 años para mayor gloria de los derechos de músicos, dramaturgos y cineastas. VEGAP tampoco ha generado tantos litros de tinta periodística, ni tanta polémica por intentar quebrar parte de las libertades públicas como han provocado los excesos de celo de la Sociedad General de Autores.

VEGAP representa a profesionales del dibujo, collage, cómic, copyart, performances, arte electrónico, dibujo animado, diseño, escultura, fotografía, grabado y otras obras seriadas, humor gráfico, ilustración, infografía, instalaciones, intervenciones, pintura, videoarte…» Paula Jiménez de Parga, la directora de VEGAP-Barcelona, nos aseguró en su charla programada por gráffica que estaban trabajando para incluir específicamente a los diseñadores gráficos en una lista que en ningún caso es excluyente. Seguramente lo conseguirán. También trabajan para incluir los Creative Commons y las obras libres dentro de su repertorio de figuras legales. Eso me parece necesario y sin duda les honra. Al parecer, VEGAP es una entidad muy activa y muy atractiva.

Desde 2006, puso a disposición de los autores un banco de obras que oferta diversas creaciones plásticas (lustraciones, fotografías…) para su inserción en diversos soportes. El caso es que, por un lado, ofrece defensa legal a sus asociados (previo requerimiento de éstos) ante posibles abusos en la gestión de las obras de los artistas visuales y, por otro lado, a través de su Fundación Arte y Derecho, ponen a disposición de los socios algunos seguros gratuitos y desarrollan actividades de apoyo a los creadores y a la divulgación de los derechos de autor. Y, por supuesto, se beneficia del -controvertido por no decir abusivo- canon digital. También escudriña cada registro de ISBN puesto en el mercado para encontrar posibles infracciones de la Ley de Propiedad Intelectual.

Mi parte de diseñador gráfico celebra estas iniciativas, pero siempre que alguien defiende algún derecho corre el riesgo de perjudicar algún otro y eso me hace recelar. La libre circulación de las copias digitales de cualquier trabajo sin ánimo de lucro es un bien precioso que favorece la creación de nuevas obras y contribuye realmente al enriquecimiento cultural de -todos- los autores, presentes y futuros. En ese sentido, es bueno que VEGAP quiera gestionar también  las obras bajo Creative Commons de sus asociados, pero a mi juicio, en lo que se refiere a copias digitales, no es suficiente garantizar el Creative Commons.

Es un hecho que el apoyo a los autores (afiliados) no siempre es la misma cosa que el apoyo a la creación artística. Pueden ser cosas enfrentadas. No hay más que ver el caso de la SGAE, que lleva ya unos años previendo el fin de la producción musical a causa de la libre circulación de las copias privadas cuando, en realidad, nunca los autores -todos, no sólo los afiliados- han tenido tanta facilidad de crear y dar publicidad a sus obras al margen de las discográficas y la industria.

Por eso la VEGAP no debe olvidar esas cosas que, siempre en favor de los autores (asociados), ya ha olvidado la SGAE. Me parece pertinente citar un párrafo de la web de Creative Commons España, sin duda referido al flirteo de la SGAE con la ministra de Cultura González Sinde: «Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo».

La asociación es una lanza y un escudo para que los autores podamos defender nuestras obras. Me gusta el escudo pero no la lanza. De cualquier manera, y cito palabras de la propia Paula Jiménez de Parga, en el caso de los diseñadores gráficos es más efectivo un buen contrato con el cliente que defienda nuestro derecho sobre la creación y regule su uso, puesto que VEGAP no se ocupa de las obras por encargo.