¿Tienen las agencias de publicidad moral?


¿Diseñarías la marca del PP a pesar de que sus principios esten totalmente en contra de los tuyos? ¿O la del PSOE? ¿Le harías la campaña de publicidad a una empresa que vende un remedio para la calvicie, sabiendo que no es verdad? ¿O los folletos a una guardería que no cumple con las medidas de seguridad e higiene?

Estas preguntas y algunas más salieron a la luz hace unos meses en una reunión informal con otros diseñadores. Al final de la discusión [muy divertida, por cierto], casi todo el mundo acaba teniendo un precio por su moral. Hay que poner en juego una mezcla de varios elementos para acabar sucumbiendo a ello. Sobre este tema me gustaría hablar otro día, pero no antes de haber leído este libro, 13,99 euros.

Frédéric Beigbeder, es actualmente l’enfant terrible de la literatura francesa, pero antes de que esto sucediera Frédéric fue durante un tiempo un brillante creativo de publicidad, [Young & Rubicam y autor de la campaña de Eva Herzigova para Wonderbra -“Mirame a los ojos, he dicho a los ojos”-]. De esos que, como él dice, tiene una cadena hi-fi Bang & Olufsen, viaja en Business Class, con lo que los billetes le cuestan 10.000 euros, el mejor frigorífico del mercado, un BMW Z3 en su plaza de parking, fotos junto a Inés Sastré, David Lynch, Gerard Depardieu, un iMac de color rosa, zapatos de 600 euros (cada uno), veinte camisas de Prada… entre otras muchas cosas. Pero, escribió 13,99 euros (99 francos en la edición francesa) y fue automáticamente despedido por plantearse la dudosa moral de su oficio y publicarla en un libro que fue considerado una auténtica revolución de la literatura francesa.

Con frases como «No hay alternativa al mundo actual» o «La diferencia entre ricos y pobres es que los pobres venden droga para comprarse unas Nike, y los ricos venden sus Nike para comprarse droga», no resulta nada difícil engancharse al relato. Ahí va un pequeño texto:

Me llamo Octave y llevo ropa APC. Soy publicista: eso es, contamino el universo. Soy el tío que os vende mierda. Que os hace soñar con esas cosas que nunca tendréis. Cielo eternamente azul, tías que nunca son feas, una felicidad perfecta, retocada con el Photoshop. Imágenes relaminadas, músicas pegadizas. Cuando, a fuerza de ahorrar, logréis comprar el coche de vuestros sueños, el que lancé en mi última campaña, yo ya habré conseguido que esté pasado de moda. Os llevo 3 tres temporadas de ventaja, y siempre me las apaño para que os sintáis frustrados. El Glamour es el país al que nunca se consigue llegar. Os drogo con novedad, y la ventaja de lo nuevo es que nunca lo es durante mucho tiempo. Siempre hay una nueva novedad para lograr que la anterior envejezca. Hacer que se os caiga la baba, ése es mi sacerdocio. En mi profesión, nadie desea vuestra felicidad, porque la gente feliz no consume.

Es muy recomendable también su posterior novela Windows on the World, que relata a modo de vidas cruzadas, el trancurso del día en un restaurante situado en el World Trade Center el 11 de septiembre de 2001.

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+info: anagrama.com

  • Natalie

    El libro no esta mal y han hecho una peli q dicen es un horror.

  • El Márquez

    Me gustó el artículo, pero creo (de mi punto de vista) que no hubo desarrollo del tema, se empezó con una pregunta, se hizo una entrada de la misma y seguido de la conclusión, la reseña de Frédédic Beigbeder es excelente.

  • Me quedo con la frase «la gente feliz no consume». Siempre me he preguntado porqué la publicidad mueve tanto dinero y tiene tanto poder porqué yo tengo la sensación de vivir al margen de ella, siempre pienso que cómo más publicidad hacen de algo es porqué nos quieren engañar, las cosas buenas de verdad no necesitan publicidad. Yo odio las marcas que más se anuncian.

  • Boris S.López

    EN CHLE SE ESTÁ LUCHANDO POR UNA VIDA MÁS DIGNA Y REAL PARA TODOS, ESPECIALMENTE AQUELLOS QUE VENDEMOS DROGAS PARA NUESTRAS ADIDAS O NUESTRO IMAC.

  • He tenido la "suerte" de trabajar para publicidad durante un año y medio y la moral es un termino que saben dejar de lado por la gente de este mundillo.
    Saben lo que hacen, como lo hacen y por que lo hacen. Dinero al fin y al cabo.

    El libro me lo leí durante mis estudios y es muy recomendable. Abre los ojos, enseña la realidad de la publicidad, de los presupuestos desorbitados para campañas absurdas y otras cosas de 'backstage' que no hace falta comentar.

  • Personalmente me considero un mercenario, que se guía y se ríe en el mundo gráfico tan alegremente como los chicos de Blackwater por las calles de Iraq, así que digo sí a lo que sea y a la moral que le den. Ni mi banco, ni mis gobiernos, ni mi país, ni mis semejantes tienen moral alguna, voy a ser yo menos? Perdón, que llevo prisa, me han pedido un logo para "Armamento Sin Fronteras"…

    Por cierto al Frédéric le entrevistaron hace ya un par de años en Canal33, resacoso pero soberbio…

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  • Maria

    no tenen moral els bisbes, vols que la tinguen els publicistes?la moral és concepte demodé.

    i per cert, vaig llegir el llibre fa anys, quan va eixir i és genial. literatura àcida i humor negre negre.

    salut! que no moral!

  • Al

    Rotundamente NO. Y si una la tiene, solo hay que ir a la de al lado. Además, ¿porque iba a tener la agencia más moral que el resto de los mortales? Sería como pedirles hacer de juez, o más bien de censores. Hay que educar al consumidor para que tenga el poder, no hay otro camino. Por cierto, el libro entretenido y para el que aún tenga la mente inocente, clarificador. Nada más.

  • Es hora de que las cosas cambien… y el cambio está en nuestras manos.