La Tate Modern reivindica el papel de Giacometti en la Historia del Arte

Las esculturas de figuras alargadas de Giacometti son algunas de las obras más distintivas y reconocibles del arte moderno. La Tate Modern dedica desde el 10 de mayo y hasta el 10 de septiembre una de las exposiciones más ambiciosas en torno a la figura del celebrado escultor, pintor y dibujante. Una muestra necesaria que reivindica su posición junto a los más grandes maestros del siglo XX.

Alberto Giacometti retratado por Ernst Scheidegger a finales de los años 50.

Alberto Giacometti retratado por Ernst Scheidegger mientras trabaja un escultura a finales de los años 50.

A través de un acceso sin precedentes a la extraordinaria colección y archivo de la Fundación Alberto y Annette Giacometti de París, la ambiciosa y amplia exposición de la Tate Modern, reúne más de 250 obras. La exposición tiene tintes reivindicativos, al reafirmar el lugar que Alberto Giacometti debería ocupar en la Historia del Arte Contemporáneo, al situarlo a la altura de artistas como Matisse, Picasso y Degas, como uno de los grandes pintores y escultores del siglo XX.

Esta retrospectiva incluye yesos raramente vistos y dibujos que nunca se han exhibido antes. Así mismo, la exhibición nos muestra la evolución completa de la carrera de Giacometti a lo largo de cinco décadas, desde las primeras obras como La cabeza de una mujer (1926) hasta esculturas de bronce icónicas como Hombre andando I (1960).

Nacido en Borgonovo, Suiza, en 1901, Giacometti se trasladó a París en la década de 1920, donde se involucró con el cubismo y posteriormente se unió al grupo surrealista en 1931. Obras célebres del artista, como Mujer con la garganta cortada (1932), revelan la estrecha relación de Giacometti con el surrealismo, así como su atracción por la brutalidad y el sadismo. Junto a sus dibujos y libros, la Tate también exhibe una amplia gama de las esculturas a gran escala del artista. Otras obras como Sin título (máscara) de 1934, demuestran su compromiso con las artes decorativas, mientras que Hombre (Apolo) de 1929 y El Carruaje, de 1950, muestran su preocupación por el arte egipcio y africano. La exposición revela cómo Giacometti, tal vez más que cualquier otro artista de su época, fusionó lo antiguo y lo moderno y rompió las barreras entre las artes decorativas y las bellas artes.

Alberto Giacometti, Caroline, 1965.

Alberto Giacometti, Caroline, 1965.

El artista de origen suizo abandonó París en 1941, trasladándose a Ginebra hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Habiéndose alejado del surrealismo, se interesó por la escala y la perspectiva y comenzó a trabajar en esculturas mucho más pequeñas en un estilo más realista como en Figuras muy pequeñas (1937-9).

Tras la guerra y a su regreso a París, Giacometti empezó a crear las figuras alargadas por las que es más conocido. Su preocupación por la figura alienada y aislada se convirtió en un motivo importante, encarnando el clima de desesperación existencial de la posguerra.
Las esculturas de figuras alargadas de Giacometti son algunas de las obras más distintivas y reconocibles del arte moderno. La Tate Modern

Alberto Giacometti, Hombre apuntando, 1947.

La exposición de la Tate Modern incluye una asombrosa selección de obras maestras como Hombre apuntando (1947), Hombre cayendo (1950) y La mano (1947), así como muchas de las pinturas más importantes del artista como Diego sentado (1948) y Caroline con un vestido rojo  (1964-5).

Mientras que Giacometti es más conocido por sus figuras de bronce, la Tate lo reposiciona como un artista con un recorrido mucho más amplio en cuanto a materiales y texturas, especialmente yeso y arcilla. La elasticidad y la maleabilidad de estos medios le permitieron trabajar de una manera inventiva, continuamente experimentando con yeso para crear sus superficies distintivas muy texturizadas y rayadas. Estas frágiles obras de yeso rara vez viajan, y para la ocasión, un gran número de ellas se muestran por primera vez en esta exposición, incluyendo la famosa Mujer de Venecia firmada por Giacometti en 1956.

Las esculturas de figuras alargadas de Giacometti son algunas de las obras más distintivas y reconocibles del arte moderno. La Tate Modern

Alberto Giacometti, Hombre sentado, 1949.

Esta retrospectiva del maestro suizo también explora algunas de las figuras clave en la vida del artista que fueron vitales para su trabajo, incluyendo a su esposa Annette Giacometti, su hermano Diego y su difunta amante Caroline. Sus relaciones personales fueron una influencia duradera a lo largo de su carrera y continuamente usó a sus amigos y su familia como modelos. Una sala en la exposición se centra específicamente en retratos, que permiten comprobar el intenso trabajo de Giacometti en el rostro y la figura humanos.

Qué: Exposición Alberto Giacometti
Dónde: Tate Modern (Londres)
Cuándo: Hasta el 10 de septiembre

→ www.tate.org.uk

Las esculturas de figuras alargadas de Giacometti son algunas de las obras más distintivas y reconocibles del arte moderno. La Tate Modern

Alberto Giacometti, Mujer andando I.